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Huracanes 2024: Estos serán los nombres de las tormentas y ciclones

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La temporada de huracanes 2024 iniciará el 15 de mayo  y se extenderá hasta el 30 de noviembre en el Océano Pacífico, mientras que en el Atlántico y Mar Caribe iniciará el 1 de junio y finalizará hasta finales de noviembre, por lo que la Organización Meteorológica Mundial ya tiene los nombres de los ciclones tropicales.

De acuerdo al libro de la Temporada de Huracanes de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), es quien se encarga de mantener listas rotativas con los nombres adecuados para cada zona donde se forman estos fenómenos tropicales cada año.

LA OMM utiliza seis listas de nombres para huracanes que son rotativas cada seis años, es decir, la lista que se usó en 2018 será la misma que se usará en el 2024.

A continuación te compartimos la lista de los nombres de huracanes 2024 en el Pacífico:

* Aleta
* Bud
* Carlotta
* Daniel
* Emilia
* Fabio
* Gilma
* Héctor
* Ileana
* John
* Krysti
* Lane
* Miriam
* Norman
* Olivia
* Paul
* Rosa
* Sergio
* Tara
* Vicente
* Willa
* Xavier

El próximo eclipse total de Sol será en el 2052 y también se pasará por Nayarit

FOTOS: Hallan granada en el poblado El Jicote

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Tepic.- Una granada fue hallada en el terreno de una vivienda situada en las cercanías del poblado El Jicote, situación que provocó la movilización de los servicios de emergencias.

Al arribar agentes policiacos, confirmaron que se trataba de un artefacto explosivo, mismo que estaba sobre la tierra, a un costado de un árbol, por lo que procedieron al aseguramiento de la escena.

Asimismo, dieron aviso al Ejército Mexicano para que se encargaran de retirar la granada de la zona.

Lleva Elizabeth López Blanco el mensaje de Claudia Sheinbaum a los pueblos originarios

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La presidenta de Morena en Nayarit, Elizabeth López Blanco, se reunió con los gobernadores, líderes tradicionales, mujeres, hombres, jóvenes y niños, en la localidad de Jesús María, municipio de El Nayar, para platicarles del proyecto de la primera mujer presidenta candidata, la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo.

Expresó que los pueblos originarios son el tesoro de Nayarit, por lo que es importante seguirlos conservando, hacer que vivan, que resuenen en el Estado y defenderlos, pues ellos continúan en lucha.

Muchas gracias El Nayar, que se fundó en 1939 como municipio, seguirá viviendo y mejorando porque con Morena se puede seguir transformando”.

Rescatan a náufragos que escribieron «ayuda» en una lejana isla del Pacífico

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Cuando no hay salida, a veces solo queda pedir «AYUDA»: esa fue la lección que tres marineros aprendieron esta semana luego de quedar atrapados en una isla desierta del Pacífico y escribir un mensaje gigante hecho de palmas que sus rescatistas lograron ver desde el cielo.

Tres experimentados marineros de unos 40 años quedaron varados en una isla solitaria al averiarse su lancha motora tras zarpar el 31 de marzo del atolón de Polowat, en Micronesia.

Los hombres fueron reportados desaparecidos el sábado por una mujer que le dijo a la Guardia Costera de Estados Unidos que sus tres tíos nunca regresaron de Pikelot, una diminuta isla en el remoto Pacífico Occidental.

«En una impresionante muestra de su voluntad por ser encontrados, los marineros escribieron ‘HELP’ (ayuda en inglés) sobre la arena usando hojas de palma, lo que fue un factor crucial para su hallazgo», dijo la teniente Chelsea Garcia, coordinadora de la misión de búsqueda y rescate.

Añadió que los tres fueron avistados el domingo por una aeronave de la marina estadounidense.

«Este acto de ingenio fue decisivo para guiar los esfuerzos directamente hasta su ubicación», añadió.

La aeronave les arrojó equipos de supervivencia y un día después los rescatistas les tiraron un radio, a través del cual los marineros se reportaron con buena salud, acceso a comida y agua.

El martes en la mañana un barco rescató a los hombres y los regresó al atolón Polowat, indicó la Guardia Costera.

En agosto de 2020, en un hecho similar tres marineros de Micronesia quedaron varados en el mismo lugar y fueron rescatados luego de que aviones de guerra de Estados Unidos y Australia divisaran un gigantesco letrero de «S.O.S.» dibujado en la playa.

Condenan a director de Policía Vial de Tepic a 9 años y 6 meses, pero fallo aún no está firme

Un juez convertido en Tribunal Unitario de Enjuiciamiento dictó condena de nueve años más seis meses de prisión en contra del director de la Policía Vial del municipio de Tepic, Agustín Flores Díaz, además de destituirlo del cargo e inhabilitarlo para ocupar cargos públicos durante tres años.

Sin embargo, la sentencia aún no podrá aplicarse porque el Tribunal Unitario es la primera instancia; es decir, en próxima fecha Flores Díaz seguramente presentará un recurso de apelación para que el caso sea estudiado por la Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) y, posteriormente, se fuera necesario un amparo directo ante un Tribunal Colegiado.

Los nueve años más seis meses resultaron de la suma de tres años de prisión que se impuso por el delito de ejercicio indebido de funciones, un año más seis meses respecto al de tráfico de influencias, dos años más seis meses en cuanto a cohecho, y dos años más seis meses por falsificación de documentos.

La sentencia incluye una multa equivalente a 472 Unidades de Medida y Actualización (UMA).

El caso aborda hechos suscitados en la época en que Agustín Flores fue director de Tránsito del Estado, en el gobierno de Roberto Sandoval Castañeda.

Una pena similar a la de Flores Díaz fue impuesta a Cristian Cortés Parra, ex titular de la Secretaría Técnica del Transporte, con excepción de que, al no ser funcionario público, sólo se le inhabilitó para ocupar cargos durante tres años.

Una vez concluida la audiencia de individualización de la sentencia –aunque luego fue reabierta puesto que las partes estuvieron de acuerdo en no solicitar una posterior explicación del fallo-, el propio Agustín Flores pidió permiso al juez para acercarse con él, a lo que accedió y de hecho lo hicieron todos: imputados, defensores, agentes del Ministerio Público.

Posteriormente, el propio director de la Policía Vial precisó a este reportero que quería saber con toda claridad que la sentencia aún no está firme y es apelable. Agregó que defenderá su carrera profesional hasta el último momento.

Por su parte, una agente ministerial remarcó que ya se tiene la condena del Tribunal Unitario. De hecho, el recurso de apelación también podría interponerlo la representación de la Fiscalía General del Estado (FGE), que había pedido una sentencia de 13 años más seis meses.

Todo lo anterior se efectuó en la sala 4 del Centro Regional de Justicia Penal en Tepic, donde en las últimas semanas se realizaron audiencias de la causa penal 16/2020.

* Esta información es publicada con autorización de su autor. Oscar Verdín Camacho publica sus notas en www.relatosnayarit.com

México presenta denuncia contra Ecuador ante la ONU por irrupción en la embajada

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México ha presentado una denuncia formal ante la ONU contra Ecuador por la irrupción violenta en su embajada en Quito. El representante mexicano permanente ante Naciones Unidas, Héctor Vasconcelos, entregó la denuncia al secretario general, António Guterres, alegando graves violaciones al derecho internacional.

La denuncia se basa en el asalto del 5 de abril, cuando fuerzas de seguridad ecuatorianas ingresaron a la embajada para detener al exvicepresidente Jorge Glas. México sostiene que este acto contraviene la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, que protege las sedes diplomáticas de intrusiones.

Con evidencia fotográfica y una relatoría técnica, México busca que la Corte Internacional de Justicia declare responsable a Ecuador. Además, solicita que la Asamblea General de la ONU examine medidas para mejorar la protección de misiones diplomáticas.

Este incidente ha tensado las relaciones entre ambos países, llevando a México a romper relaciones diplomáticas con Ecuador.

Terminó la existencia de un hombre tras ser arrollado por pipa en Bahía de Banderas

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Bahía de Banderas.- Un hombre murió tras ser arrollado por una pipa sobre el bulevar Nuevo Nayarit, en el municipio de Bahía de Banderas.

Fuentes informaron a la Cobertura Urbana de NTV que el fallecido, tenía aproximadamente 60 años de edad y permanece sin identificar.

Trascendió que la víctima quiso cruzar la vía, a la altura del crucero de El Tizate, cerca del entroque con la nueva autopista, siendo embestido por el vehículo de carga.

Luego del suceso, el chofer de la pipa fue detenido para deslindar responsabilidades, además de investigar más sobre lo sucedido.

VIDEO: Lanzan tráiler de la película Joker II y causa furor en las redes

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El tráiler de la película “Guasón 2: Folie À Deux” comenzó a circular la noche del martes y sus fans han provocado una oleada de reacciones por lo que se aprecia de la nueva película de este tema.

El largometraje, protagonizado por Joaquín Phoenix y la cantante Lady Gaga en el papel de Harley Quinn, se estrenará el próximo 3 de octubre.

El filme tiene un formato musical no ha causado sensación entre los seguidores, una parte desaprueba el formato mientras que otra está de acuerdo.

Te dejamos el video para que juzques tú mismo:

 

Juez suspende de sus derechos político electorales a Mirtha Villalvazo

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Un juez de control del Poder Judicial de Nayarit, resolvió suspender los derechos político electorales de la presidenta municipal de Bahía de Banderas, Mirtha Villalvazo, que buscaba la reelección a ese mismo cargo.

Durante el pasado jueves que el juez de control del Centro Regional de Justicia Penal, emitió la resolución de suspender esos derechos a la política en virtud de considerársele prófuga de la ley por contar con una orden de aprehensión en su contra porque habría cometido los delitos de abuso de autoridad, intimidación y privación de la libertad personal.

El fallo del juez ya fue notificado al Instituto Electoral de Nayarit desde el, pasado jueves y le dio un plazo máximo de 24 horas para acatar la orden de suspenderle sus derechos y prerrogativas electorales a la candidata a reelegirse como alcaldesa de Bahía de Banderas.

VIDEO: Captan a monja arrastrando una maleta en la que iba el cuerpo de una mujer

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Luego de que las autoridades encontraran el cuerpo de una mujer en una maleta en una comunidad de Chile y de que se revelaran imágenes captadas por cámaras de seguridad en el que una monja arrastraba la mochila por las calles se ha develado el misterio de este suceso.

El cadáver de una mujer de alrededor de 59 años dentro de la maleta encontrado en una calle de Ñuñoa dio inicio a una investigación del que se obtuvieron los videos de unas cámaras de la zona en la que se ve a una supuesta monja de edad avanzada dejar la maleta.

Los investigadores lograron identificar Lorenza Ramírez de 80 años de edad como la persona que dejó la maleta y que vivía en una casa de la zona con dos personas más, su hija y una religiosa que recientemente llegó al país desde Italia.

Las autoridades identificaron el cadáver como el de Erica Fernández, quien falleció en abril del 2023 y dicha mujer se encontraba enferma y fue la señora Lorenza Ramírez, quien la cuidó hasta sus últimos días.

Ambas mujeres, hicieron un pacto de amistad que consistía en que ninguna de las dos iba a informar el fallecimiento de la otra en cuanto pasara.

Precisamente por eso, la mujer de 80 años conservó a su amiga fallecida por un año y no fue hasta ahora que la historia ha salido a la luz generando impacto y sorpresa entre quienes la conocen.

 

 

 

«He cometido errores»; te presentamos la carta de la mamá del «Fofo» Márquez

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Erik Rauda, abogado de Rodolfo Márquez “El fofo”, publicó una carta de Sandra, la mamá del influencer detenido, en la que le ofrece una disculpa a Edith, la víctima de su hijo.

El “fofo” Márquez se encuentra detenido y enfrenta cargos muy graves por haber golpeado a Edith por un incidente de tránsito.

El influencer Rodolfo “El fofo” Márquez, de 26 años de edad, suplicó que le cambiaran la imputación a lesiones ya fue vinculado a proceso por el delito de feminicidio en grado de tentativa, pero se le negó y está a la espera de la segunda audiencia que se realizará en mayo.

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A 6 metros de O.J. Simpson en julio de 1995: una crónica de Oscar Verdín Camacho

(Aviso: una sencilla carta escrita a mano por José, el mayor de mis hermanos, permitió que este reportero fuera aceptado en una corte de Los Ángeles, California, en una de las audiencias del juicio contra O.J. Simpson, el famoso ex jugador de futbol americano, acusado entonces del homicidio de su ex esposa y un acompañante. Reproduzco una crónica que se publicó en el periódico Meridiano el lunes 18 de septiembre de 1995, añadiendo o restando una que otra palabra.

Orenthal James Simpson falleció este martes 10 de abril, a la edad de 76 años, a consecuencia de una enfermedad).

 

El caso de O.J. Simpson será, como lo adelantó don Felipe, un anciano radicado en San Pedro, California: “Como la muerte de Kennedy; pasarán 20, 50 ó 100 años y la gente siempre hablará de él”.

Calificado en los medios informativos de Estados Unidos como “El Juicio del Siglo”, el de Orenthal James Simpson prácticamente se ha convertido en una novela para los habitantes del vecino país del norte.

Varios canales de televisión transmiten en vivo las imágenes desde el edificio de salas penales de Los Ángeles, en el crucero de las calles Spring y Temple.

Así, alguien sin trabajo o interesado en el juicio se puede pasar diario, de lunes a viernes, cuando menos ocho horas sentado frente al televisor, observando al que en la historia ha sido uno de los mejores corredores de futbol americano y quien, ya retirado del deporte profesional, alcanzó una fama mayor al ser detenido como probable responsable de la muerte de su ex esposa Nicole Brown y su supuesto amante Ronald Lyle Goldman.

 

¿CÓMO LLEGUE AL JUICIO DE O.J.?

 

Tanta es la popularidad del caso, que a diario miles de estadounidenses solicitan estar presentes, siquiera unas horas, en la sala penal. De ellos, sólo dos o tres por día pueden lograr su anhelo.

Y no hay vuelta de hoja: sólo el tribunal, después de estudiar las peticiones, decide quienes pueden ocupar los lugares destinados al público.

Los demás asientos corresponden a abogados de las partes, familiares y periodistas.

La verdad, por mi cabeza no había pasado el que pudiera estar en la sala penal más famosa de Estados Unidos. Todo fue de una manera sencilla, pero sumamente eficaz.

El primero de julio de 1995, el mayor de mis hermanos, José, ingenioso y decidido desde siempre, escribió una sencilla carta al juez Lance Ito, encargado del caso O.J. Simpson.

A mano, en inglés, José se describió un poco: “tengo 45 años de edad y los últimos 21 los he vivido en la ciudad de San Pedro, donde, gracias a Dios y junto a mi esposa Rosa, tengo tres hijos de nueve, 14 y 16 años.

“La razón por la que escribo en su honor es porque mi hermano Oscar y su familia arribarán, de México, el tres de julio, con el fin de estar de vacaciones durante tres semanas. Mi hermano es reportero en un periódico pequeño, de nombre El Meridiano, en la ciudad de Tepic, capital del estado de Nayarit, México.

“Y me dirijo a usted para ver la posibilidad de que mi hermano pudiera estar, por unas horas, en el juicio de O.J. Simpson, entre el día tres y el 23 de julio.

“Yo quiero darle a mi hermano un regalo inolvidable, y sé que esto es algo que ni con todo el dinero del mundo se puede comprar”…

Recién desempacado en San Pedro, José me hizo algunas preguntas en torno a si me gustaría acudir al juicio de Simpson. Respondí con un sí cualquiera, sin saber que el camino a la sala penal ya existía.

Y la respuesta llegó rápido: el jueves seis de julio, al entrar a la casa de José, sentí su sonrisa y saludo diferentes.

– No hagas planes para el lunes 17, ¡te vas a ver a O.J!…

Horas antes, me explicó, le había llamado por teléfono Jerry Ann, empleada del juzgado, quien confirmaba que el juez Lance Ito había aceptado su solicitud.

– Te vas de traje, me insistió José pero sin convencerme.

Me pidió que hablara por teléfono a Meridiano, pero tampoco acepté, por dos razones: no quería que me preguntaran cuando regresaba a trabajar y, la principal, debo admitirlo, temía que por una u otra razón no pudiera estar en el juicio.

 

LOS DÍAS SE FUERON VOLANDO

 

Para el domingo 16 yo ya sabía, al menos, como decir en inglés que no hablaba ese idioma, aunque para entenderlo un poco tenían que hablarlo muy lento.

Me propuse no comer mucho un día antes ni tomar líquidos horas antes de ir al salón. Quería evitar a toda costa idas al baño durante la audiencia.

Y así, finalmente, amaneció el lunes 17. La cita con Jerry Ann era entre 8:25 y 8:30 de la mañana.

Mi estancia en San Pedro era en la casa de mi hermano Enrique (Quiqui) y desperté alrededor de las 5:30, media hora después de lo previsto, y como José había adelantado pasar por mí a las 6:00, el baño con agua helada fue lo más rápido posible.

Me imaginé que iba como a la guerra, pues con un insistente “que te vaya bien” se despidió mi hermano Quiqui antes de irse a trabajar, al igual que mi cuñada Lola, mi hermana Norma y su esposo Oscar, mi esposa Blanca, mi mamá.

Una y otra vez revisé un pequeño maletín: el pasaporte aquí está, la cartilla del Servicio Militar también, una copia de la carta enviada al juez no podía faltar. Ni la cámara fotográfica ni el cuaderno y tres plumas por si alguna llegaba a fallar.

– ¿Me imagino que ya sabes, cuando menos, los nombres de los defensores de O.J. y los fiscales?, me preguntó José cuando circulábamos rumbo a Los Ángeles.

– Sí -le respondí. Y le mentí-. No sabía ningún nombre, aunque ya estaba familiarizado con ellos por las transmisiones por televisión.

Y luego me dio clases de periodismo:

– Bueno, pero si no entiendes quién es uno y otro, puedes ponerles un número y después te ayudamos  para que los reconozcas.

Así lo hice.

Estaba seguro que el juicio de O.J. Simpson era similar a los tantos que en Meridiano he escrito, sin embargo, la diferencia la esperaba en la forma en como se desarrollaba.

Fieles a la puntualidad, aquí nos pasamos de la raya: llegamos antes de las siete de la mañana al edificio de Spring y Temple. Al entrar, un contratiempo: la cámara, detectada en el maletín, no podía pasar, y tampoco grabadoras.

Regresamos a la camioneta de José para guardar la cámara, no sin antes él tomara algunas fotografías.

Volvimos al edificio y empecé a sentir el frío que invade a los provincianos frente a las multitudes, principalmente en la espera.

Reporteros por aquí y por allá. Cámaras de televisión acomodadas en los accesos y salidas principales del edificio. Y policías vigilantes observando televisores que transmiten imágenes de todos los rincones del inmueble de 19 pisos.

Emocionados igualmente, lo primero que buscamos fue el baño. Y luego la cafetería, pero no tomamos nada; entre menos cosas trajera en la panza, mejor, coincidimos.

Cerca de las 7:30 de la mañana subimos al piso 12, donde me iban a dar el pase para la sala penal. Al llegar, extraños a los ojos de un guardia, preguntó por qué estábamos en esa zona, prácticamente exclusiva para reporteros y empleados del juzgado.

José le explicó la historia de la carta y ahí quedó todo. Pero como era muy temprano, volvimos a la parte baja del edificio.

Conforme pasaban los minutos, el “hervidero” de gente se incrementaba en los pasillos.

Pasadas las ocho de la mañana volvimos a subir al piso 12; para entonces el primer guardia había sido relevado y en su lugar permanecía otro, obeso, quien desde el primer momento nos atajó.

José volvió con el mismo relato en torno a la carta, pero al agente le pareció extraña la versión y dio muestras de duda, pero de cualquier forma nos permitió permanecer en espera de Jerry Ann.

Alrededor de las 8:30 hicimos fila en un pasillo, tras un grupo de reporteros que se dirigían hacia una mujer de algunos 40 años, de tez blanca, para recoger su pase. Ejemplares de las revistas Time y Newsweek estaban al alcance de quien quisiera.

Carta y pasaporte en mano, no hubo mayor problema. La empleada del juzgado Jerry Ann me entregó el pase C-1.

Y era todo por su cuenta.

Volvimos a la planta baja para luego tomar un elevador al piso nueve, donde se desarrolla el juicio.

Aquí existe una segunda revisión y uno de los agentes, ágil en la mirada, me cuestionó por qué traía un pase. Ante la respuesta de José, no tuvo más que dejarme pasar. Y también a él, una vez que lo pidió.

De esa forma quedamos en un largo pasillo de algunos siete por 80 metros, a un paso del esperado salón.

Medio centenar de periodistas, la crema y nata al menos de California, estaban ahí. Y José, emocionado, reconocía al menos a los reporteros de televisión.

Luego observamos a los defensores de Simpson, el paso de los miembros del Jurado, y a la Fiscal Marshal, una mujer con leves ojeras de la que medio Estados Unidos se ha enamorado por su encanto. José se puso feliz al verla…era uno de sus encantados.

Era lunes y José debía trabajar desde las ocho de la mañana, pero se despidió cerca de las 9:10, mientras algo improvisto había retardado el inicio de la audiencia.

Así, solitario entre los reporteros, caminé de un lado a otro, esperanzado en oír alguna voz latina. Y nada.

A las 9:30 se abrió la puerta de la sala principal.

 

EN EL JUZGADO

 

De pies a cabeza, tres guardias revisaban celosamente a cuanta personal ingresaba al salón; al último de ellos, con mi raquítico inglés le solté un “¿whereis?” mientras le apuntaba el C-1 de mi identificación.

No batallé mucho para encontrar mi asiento. Era el primero al entrar –o el último, como se quiera ver-. Cerca de mí estaban otros dos jóvenes de no más de 20 años, parecían gemelos y era evidente que también eran invitados.

En la sala, algunas personas me eran familiares. A un policía lo había visto en televisión, igual que al testigo del día, el doctor Robert Huizenga, quien hablaba por teléfono en un cuartito a la vista de todos, con paredes de vidrio.

Pintado de color café, de 15 por 15 metros aproximadamente, la sala tiene adaptadas dos cámaras de televisión en una de las paredes, que pueden captar imágenes de todos los rincones. Una tercera cámara está de frente, al fondo del lugar, y la maniobra una persona.

Tres relojes, dos de ellos grandes, son testigos mudos de lo que a diario ocurre en el lugar.

A las 9:49 todos nos pusimos de pie. El jurado había llegado. Son ciudadanos comunes que decidirán si Simpson es culpable o inocente. Ningún medio informativo puede publicar sus nombres. No platican ni entre ellos. Durante el juicio, no tienen mayor referencia al caso que el percibido en las audiencias. No leen periódicos ni ven noticias en televisión, para evitar que sean influenciados. Viven como en otro mundo.

El personaje esperado, a quien entre sueños recuerdo como jugador de futbol americano, llegó a la sala a las 9:42 minutos por una puerta distante escasos seis metros de mi sitio.

Con traje azul marino, sonrió hacia el lado derecho, donde, posteriormente supe, se encontraba una de sus hermanas. De complexión atlética, Simpson oscila en 1.86 metros de estatura.

Y transcurrido un trámite legal, comenzó el ataque del fiscal Brian Kelberg, sobre el doctor Huizenga.

Huizenga fue presentado por la defensa para que atestiguara que Simpson, debido a las lesiones durante su época de futbolista, estaba imposibilitado para matar a dos personas de la forma en que ocurrieron los crímenes.

¡Ah como habló ese fiscal!. “And doctor, and doctor, and doctor”, se le escuchaba decir hasta que a las 10:47 el juez Ito ordenó un receso.

Regresamos a las 11:03 y continuó el fiscal, barbón, intentando dominar al testigo, quien obviamente no aflojaba, justificando las lesiones de Simpson.

– ¡Objecion!, ¡objecion!, gritaban una y otra vez los defensores del procesado.

De antepasados japoneses, el juez Ito en ocasiones admitía la queja de los defensores y en otras dejaba al fiscal continuar con el interrogatorio.

A su derecha, Ito tenía unas banderas de Estados Unidos y de California. Era constante el paso de su mano izquierda tocándose la barba y el recargón del cachete, como niño triste, en la misma mano.

Entre los presentes, inactivos, comenzaba a haber rostros con sueño. Los periodistas anotaban rápido los puntos de su interés y de vez en cuando se oía un destornudo inesperado.

Cinco policías, entre ellos una mujer, podían moverse, discretos, de un lado a otro. El uniforme lo llevaban muy pegado al cuerpo, traían un montón de llaves y pistola fajada, y cómo rechinaban los zapatos cuando caminaban.

Una empleada anotaba rápidamente cuanta palabra oía. Así por ejemplo, a las 11:37 el juez llamó junto a él a dos abogados defensores y a los fiscales, y mientras secreteaban, ella estuvo cerquita, escribiendo todo.

A las 12 del día, la hora de comer. Un descanso de hora y media.

Hablé por teléfono con José. Lo escuché emocionado. Uno de sus hijos, Mike, de 14 años, tenía la encomienda de grabar toda la audiencia hasta localizarme. La tarea era difícil porque yo estaba en una esquina.

Intenté hablar también a las casas de mis hermanos Quiqui y Norma, pero no pude. Después entendí que el teléfono me pedía más monedas por haber una mayor distancia.

Por cierto, no bajé a la cafetería. Creo que fui el único. No quería correr el riesgo de que de regreso me detuvieran en alguna revisión.

Aunque en el pasillo hubo con quien platicar. Me encontré a un señor de nombre Pedro, cubano de nacimiento, enemigo anónimo de Fidel Castro y quien en otro caso fungía como parte del jurado.

– ¿De cuál?

– No puedo decirte, rompería con el juramento.

Fue él quien me explicó la peculiar forma de vida que tienen los miembros de un jurado, sobre todo en casos trascendentes como el de Simpson. Viven separados de su familia y hay algunos que de plano no soportan el ritmo y se separan del juicio.

Y son severos con ellos. Cuenta: “hubo un juez que supo que el miembro de un jurado había dicho estar a punto de dormirse en la audiencia, y con eso tuvo para correrlo”.

– Mira, en mi juicio ese que va ahí es el detenido, pero no puede salir de aquí, trae adaptado un aparato de rápida localización.

Se refería a un sujeto que caminaba por el pasillo, campante.

Volvimos a la sala.

Con dificultades, al reportero de al lado, muy joven, le cuestioné sobre la familia de Simpson. Con un dedo señaló a una mujer gorda. Era ella a quien O.J. sonreía cada que entraba y salía de la sala.

Sentado, da la impresión de que Orenthal James constantemente ladea la cabeza hacia la derecha. Tiene, al igual que otros protagonistas del juicio, una computadora frente a él en la cual puede ver lo que en pantalla grande se muestra en la sala, trátese de fotografías, videos, documentos.

Precisamente los periodistas se pusieron alertas cuando, pasadas las 3:15 de la tarde el fiscal pidió al juez que trascendiera un video donde Simpson aparece bailando, haciendo aerobics.

Según Kelberg, lo anterior era prueba de que Simpson tenía potencial físico para matar a su ex esposa y a su supuesto amante. La defensa protestó para que las imágenes no trascendieran, pero el juez Lance Ito dio la orden de que aparecieran en la pantalla.

En short y camiseta negra, con tenis, Simpson fue captado bailando aunque a lo largo de las imágenes manifiesta dolor a sus acompañantes.

El final del video fue casi a las cuatro de la tarde y luego Lance Ito dio por terminada la audiencia.

Por si las dudas, pregunté a uno de los guardias que, vestido de civil siempre estuvo en una entrada a la sala. Y al ver mis problemas con el inglés, me respondió con un raquítico español: “no más, no más”…

Las respectivas identificaciones permanecían en la zona de revisión del piso nueve. Rápido recogí mi pasaporte y al bajar por el elevador me encontré con el testigo Huizenga, que cargaba una mochila azul.

 

EL FINAL

 

Volví a hablar por teléfono con José. Del trabajo salía a las cinco de la tarde y debí esperarlo más de una hora.

Afuera, en la calle Temple un montón de reporteros esperaban a los abogados de ambas partes, en tanto que algunas 200 gentes se manifestaban frente al juzgado, en su mayoría latinos y de raza negra, con pancartas.

Pordioseros, vendedores de camisetas con el rostro de Simpson, aguardaban afuera del edificio.

Tan pronto llegó José, regresamos a San Pedro. Todo fue hablar y hablar de Simpson.

Ese día perdió México en penales contra Estados Unidos, en la Copa América celebrada en Uruguay.

Y bueno, en el video grabado por Mike, aparezco brevemente, en una imagen de cámara abierta, reacomodándome los lentes frente a los ojos.

A muchos años de distancia, como bien lo escribió mi hermano en la carta, la visita al juicio de O.J. Simpson sigue siendo un regalo inolvidable.

 

 

* Esta información es publicada con autorización de su autor. Oscar Verdín Camacho publica sus notas en www.relatosnayarit.com