Milton Colmenares
La creciente actividad de embarcaciones en las costas de Nayarit está generando una seria amenaza para las mantarrayas oceánicas, una especie emblemática del Pacífico mexicano. De acuerdo con Aldo Zavala, biólogo marino e integrante del Proyecto Manta, cada año cerca del 30% de las mantarrayas monitoreadas en la región presentan heridas causadas por colisiones con embarcaciones o enredos con artes de pesca.
La Bahía de Banderas, compartida por Nayarit y Jalisco, alberga una de las concentraciones más importantes de mantarrayas oceánicas del país, con una población estimada de alrededor de 500 individuos. Este sitio es clave para la especie, pues aquí se alimentan, descansan, se reproducen y realizan rituales de cortejo.
“Es raro encontrar poblaciones tan grandes y tan cercanas a la costa. Los mexicanos que vivimos en esta zona tenemos el privilegio y la responsabilidad de convivir con esta especie”, señaló Zavala.
Sin embargo, el especialista advirtió que la convivencia también implica riesgos. En uno de los monitoreos recientes, registraron a una mantarraya con una de sus aletas completamente amputada por el impacto de una embarcación. Casos como este se han vuelto frecuentes, sobre todo durante las temporadas de mayor actividad turística y pesquera.
Zavala explicó que muchas de las mantarrayas heridas no sobreviven, y que sus muertes suelen pasar desapercibidas: “No flotan como las ballenas. Simplemente se hunden y desaparecen”.
El biólogo también expresó preocupación ante los proyectos de infraestructura náutica en la zona, como la posible construcción de una escalera náutica en la bahía, que podría aumentar el tráfico marítimo y agravar el problema.
“Necesitamos regulaciones más estrictas y educación para operadores de embarcaciones. La conservación de estas especies no puede quedar en segundo plano frente al desarrollo turístico”, concluyó.






