Luego de darse a conocer el fallecimiento del papa Francisco, cuyo nombre real es Jorge Mario Bergoglio, a los 88 años de edad, muchos se pregunta, ¿qué sigue?.
Pues de acuerdo a la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis y el Ordo Exsequiarum Romani Pontificis, modificado por el propio Papa Francisco apenas el año pasado, se activa un complejo protocolo, y de acuerdo a medios especializados, esto es lo que procede:
El Cardenal Camarlengo, actualmente Kevin Farrell, confirma oficialmente el fallecimiento que anteriormente se golpeaba la frente del papa con un martillo de plata mientras se le llamaba por su nombre de bautismo tres veces; ahora es un médico el que certifica el fallecimiento con métodos más modernos, es entonces que el Camarlengo pronuncia «Vere Papa mortuus est» que quiere decir «el papa está realmente muerto», tras esto, se sella el apartamento papal, y el Camarlengo retira y destruye el Anillo del Pescador, símbolo del poder papal.
El Camarlengo informa al Decano del Colegio Cardenalicio, quien notifica a los cardenales y al pueblo. Se colocan banderas negras en la Plaza de San Pedro, y las campanas de la Basílica suenan en señal de luto.
Comienza el período de sede vacante, durante el cual la Iglesia queda sin líder supremo, y el Colegio Cardenalicio asume la gestión temporal, aunque sin poder tomar decisiones trascendentales.
Durante la sede vacante, solo el Camarlengo, el vicario general de Roma, el arcipreste de la Basílica Vaticana y el penitenciario mayor mantienen autoridad. Los demás cargos vaticanos cesan, salvo los representantes papales en el extranjero.
El cuerpo del papa es preparado y colocado en un ataúd de madera con interior de zinc. No se permite fotografiar o grabar el cuerpo sin autorización del Camarlengo y solo con ornamentos pontificios.
El cuerpo se traslada a la Basílica de San Pedro para ser velado durante 3-5 días, permitiendo el homenaje de fieles. Se celebran exequias durante nueve días llamados novendiales.
El entierro suele realizarse en la cripta vaticana, aunque Francisco pidió ser sepultado en la Basílica de Santa María la Mayor.
Entre 15 y 20 días después de la muerte, los cardenales electores se reúnen en Roma para las Congregaciones Generales, donde discuten la situación de la Iglesia y posibles sucesores.
Se celebra una misa Pro eligendo Pontifice en la Basílica de San Pedro, y los cardenales se trasladan a la Capilla Sixtina para el cónclave.
En la Capilla Sixtina, los cardenales votan en secreto hasta que un candidato obtenga dos tercios de los votos. Se realizan hasta cuatro votaciones diarias.
Tras cada votación, las papeletas se queman: humo negro indica que no hay papa electo; humo blanco señala que se ha elegido un nuevo papa.
El papa electo acepta el cargo, elige su nombre papal y se viste con las vestiduras pontificias. El cardenal protodiácono anuncia desde el balcón de San Pedro: Habemus Papam y el nuevo papa imparte su primera bendición Urbi et Orbi.
Agencias






