En un operativo sorpresa, fuerzas federales descubrieron y aseguraron un enorme laboratorio clandestino en la sierra de la comunidad Carrizalillo, en Tlaltenango, Zacatecas. El sitio, operado por el crimen organizado, era una fábrica masiva de drogas sintéticas, con capacidad para producir toneladas de metanfetamina destinadas al mercado ilegal.
El complejo, de casi 400 mil metros cuadrados, estaba equipado con reactores, tambos, tinas, tanques de gas, bidones, motogeneradores, condensadores y quemadores, todo lo necesario para la fabricación de cristal y otras sustancias ilícitas.
Durante el cateo, las autoridades incautaron más de 63 mil litros de sustancias químicas, 125 kilos de sosa cáustica, casi 11 mil litros de precursores químicos y más de 15 toneladas de sustancias para la producción de droga, principalmente ácido tartárico.
Con este material, el narco habría fabricado cerca de 28 toneladas de metanfetamina, suficientes para inundar las calles con casi 700 millones de dosis.
El operativo fue parte de un patrullaje en la zona cuando los agentes ubicaron el gigantesco laboratorio, que tenía diferentes áreas destinadas al procesamiento, almacenamiento y distribución de drogas. Todo el material decomisado fue destruido en el lugar para evitar que regresara a las manos del crimen organizado.
A pesar del fuerte golpe al narcotráfico, no se reportaron personas detenidas, lo que deja abierta la incógnita de quién operaba esta gigantesca cocina de drogas. Sin embargo, este aseguramiento representa una dura pérdida para los grupos delictivos que dominan la zona y confirma que el narco sigue operando con fuerza en las montañas de Zacatecas.
Las investigaciones continúan y se espera que las autoridades revelen más detalles sobre los responsables de este enorme laboratorio que hoy queda fuera de circulación.







