Mientras muchas familias disfrutan de disfraces, concursos y recorridos para pedir dulces, hay quienes relacionan la Noche de Brujas con rituales, prácticas esotéricas y creencias sobre la energía.
Dentro del esoterismo, algunas personas distinguen entre magia blanca, roja y negra según la intención que atribuyen a cada práctica. Sus significados pueden variar entre tradiciones, pero suelen relacionarse con peticiones de protección y bienestar, asuntos amorosos o el deseo de perjudicar a alguien.
La llamada magia blanca se asocia comúnmente con la protección, las limpias y la búsqueda de tranquilidad. Entre las prácticas que se le atribuyen se encuentran el uso de velas, hierbas, oraciones y sahumerios, que sus practicantes consideran una forma de renovar la energía.
La magia roja suele relacionarse con el amor, la pasión y las relaciones de pareja. En ese ámbito se mencionan rituales con velas y los llamados amarres, mediante los cuales algunas personas creen que pueden atraer a alguien o influir en sus sentimientos.
Por otra parte, la expresión magia negra se utiliza para referirse a prácticas a las que se atribuye la intención de causar daño o afectar a otra persona. Entre los relatos asociados se habla de maldiciones y rituales con fotografías, objetos personales o veladoras.
En una entrevista realizada el año pasado, la vidente y tarotista nayarita Anahy Rocío González, conocida como “Luz de Luna”, señaló que, desde su perspectiva, lo que determina si una práctica busca el bien o el mal es la intención de quien la realiza.
La tarotista también expresó que algunas personas consideran esta fecha un momento para hacer limpias y comenzar nuevos ciclos. Estas explicaciones forman parte de creencias espirituales y esotéricas; los efectos sobrenaturales que se atribuyen a los rituales no están demostrados científicamente.





