«Los límites te los pones tú»; Óscar corre sin parar 40 kilómetros de Tepic a San Blas

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Cuatro horas con veinte minutos; cuarenta kilómetros; ninguna parada, solo la voluntad, el corazón y el firme propósito de demostrar que los límites no existen, así fue el reto que enfrentó Óscar, un atleta nayarita que corrió desde Tepic hasta la Bahía de Matanchén por la autopista, bajo el sol abrasador, empujado por su propia determinación y el apoyo de quienes lo veían pasar.

«Fue el reto de retos», asegura Óscar, al recordar los momentos más duros del recorrido, cuando sus pies ya no respondían y el calor del asfalto le quemaba la piel. Aun así no se detuvo.

Cada bocinazo de aliento de los automovilistas, cada mirada de admiración desde los vehículos, fue combustible para seguir adelante, dijo.

A las 10:20 de la mañana, después de más de cuatro horas ininterrumpidas de esfuerzo, Óscar vio por fin el mar de la Bahía de Matanchén. Su padre, quien lo acompañó durante toda la travesía, le dijo que ya lo había logrado pero Óscar no se conformó con ver el mar, quería tocarlo y así lo hizo, corrió hasta la orilla y se sumergió en el océano con sabor a victoria.

“Cuando los pies dicen que pares, el corazón dice dale un poco más”, esa es la frase que define a este joven atleta, cuya recuperación ya está en marcha, pero cuya visión va mucho más allá: su próximo reto es cruzar nadando la Laguna de Santa María del Oro, de orilla a orilla.

Óscar no solo completó un recorrido físico, también dejó un mensaje poderoso grabado en cada kilómetro: los límites no están en el cuerpo, sino en la mente.