
Washington.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al recuperar su faceta más antiinmigrante, logró que se aprobaran dos leyes sobre ese tema en la Cámara de Representantes: el endurecimiento de las penas para indocumentados que traten de volver al país tras ser deportados y la congelación de fondos federales contra aquellas instituciones locales y estatales como San Francisco que rechacen colaborar.
Las dos leyes que se someterán a votación este jueves se resumen en la historia de Kate Steinle. En 2015, la joven de 32 años fue asesinada mientras paseaba junto a su padre por las calles de San Francisco. El sospechoso, el mexicano Juan Francisco López Sánchez, había sido condenado por siete delitos y deportado cinco veces antes de los hechos.
«Su muerte era prevenible, y seguiría viva si la ciudad de San Francisco hubiera puesto la seguridad por delante», opinó en un comunicado el fiscal general de EU, Jeff Sessions.
«Vamos a cortar fondos federales a aquellas ciudades que protejan peligrosos y criminales extranjeros de ser entregados a las fuerzas del orden federal», explicó el presidente.
Así, un indocumentado que haya sido deportado más de dos veces y sea sorprendido nuevamente puede enfrentarse a una pena de hasta 10 años de cárcel. Y si tiene un antecedente por un delito grave o tres faltas basta que vuelva a ser sorprendido una sola vez para una condena similar.
El éxito en la Cámara de Representantes es sólo provisional. Las leyes tienen aún que sortear el mayor escollo: el Senado.
Con información de El Universal y El País





