Diana Castañeda y su familia tuvieron que salir de su casa en Lo de Lamedo después de que las lluvias agravaran las condiciones del terreno y una barda en la parte posterior de la vivienda comenzara a ceder. Días después, la estructura terminó por colapsar y dejó la casa en riesgo.
La familia llevaba siete años viviendo en el lugar y ya había realizado trabajos de contención y compactación para reducir el peligro. Ahora permanecen fuera de la vivienda, en una casa que les fue prestada, mientras espera una revisión que determine si el inmueble todavía puede rehabilitarse.
La preocupación no termina en su propia casa. Diana teme que, si la estructura continúa cediendo, pueda deslizarse hacia la parte baja y afectar a otras viviendas, por lo que pide una valoración para saber qué medidas deben tomarse antes de que ocurra una desgracia.





