Rebasan inundaciones a gobierno de Manolo Andalón en Ahuacatlán

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La tromba del 2 de julio exhibió la fragilidad de los servicios municipales: vecinos de la colonia Demetrio Vallejo se organizaron para llevar comida, víveres y apoyo, mientras crecieron los reclamos por drenajes colapsados, calles deterioradas, falta de agua y obras a medias.

La emergencia registrada en la colonia Demetrio Vallejo, en la cabecera municipal de Ahuacatlán, terminó por exhibir el desgaste del gobierno que encabeza el presidente municipal Manolo Andalón, señalado por ciudadanos como rebasado ante los daños provocados por la tromba del pasado 2 de julio.

Tras las inundaciones, la respuesta institucional fue percibida como insuficiente por habitantes de la zona afectada. Mientras las familias enfrentaban lodo, pérdidas materiales, malos olores y el colapso de servicios básicos, fueron los propios vecinos quienes comenzaron a organizarse para atender las necesidades más urgentes.

En publicaciones difundidas por la página Oye Ahuacatlán se observa cómo ciudadanos habilitaron centros de acopio, entregaron alimentos, organizaron apoyo comunitario y reconocieron públicamente a vecinos que abrieron sus casas o prestaron espacios para recibir víveres, despensas, ropa y cobijas. Incluso grupos de motociclistas y particulares llevaron comida a la colonia Demetrio Vallejo, en una muestra de solidaridad que contrastó con los señalamientos hacia la autoridad municipal.

Pero la emergencia no sólo dejó ver los daños de la tromba. También abrió una conversación pública sobre la crisis que arrastra Ahuacatlán: drenajes insuficientes o colapsados, calles deterioradas, problemas de alumbrado, deficiencias en el abasto de agua potable y obras que, según los propios ciudadanos, avanzan lentamente o se realizan en plena temporada de lluvias.

En los comentarios ciudadanos se repite una exigencia: que el Ayuntamiento atienda de fondo los problemas y no sólo reaccione cuando la emergencia ya ocurrió. Vecinos cuestionaron que se abran calles durante las lluvias, que se acumulen pendientes y que las soluciones lleguen tarde o sean parciales.

La colonia Demetrio Vallejo se convirtió así en símbolo de una inconformidad más amplia. La tromba golpeó a una comunidad vulnerable, pero también evidenció un municipio con servicios públicos debilitados y un gobierno municipal bajo presión, en medio de señalamientos por falta de planeación, rezago urbano y crisis política al interior del Cabildo.

La ciudadanía respondió con organización y solidaridad. Ahora, el reto para Manolo Andalón será demostrar que su gobierno puede estar a la altura de una emergencia que dejó al descubierto mucho más que calles inundadas.