Por Luis Hernández
El 2 de mayo de 2026, en Las Vegas, Nevada, el nayarita Armando Reséndiz subió al ring para realizar la primera defensa de su título mundial supermediano de la Asociación Mundial de Boxeo frente al tijuanense Jaime Munguía, quien tomó la oportunidad tras la cancelación del combate previo ante Jermall Charlo. La antesala había marcado el tono: dos trayectorias distintas, pero con la necesidad de reafirmarse en la división.
Desde el campanazo inicial, Munguía buscó imponer condiciones con mayor volumen de golpeo, mientras Reséndiz optó por observar y medir la distancia. El retador se llevó los primeros episodios con combinaciones al cuerpo y al rostro, aunque el campeón comenzó a responder a partir del cuarto asalto con golpes de poder que modificaron momentáneamente el ritmo del combate. En los rounds intermedios, el intercambio se intensificó, con momentos en los que el nayarita acortó distancia y presionó contra las cuerdas, mientras el tijuanense mantuvo movilidad y precisión.
Con el avance de los asaltos, Munguía retomó el control con impactos constantes, en tanto Reséndiz continuó al frente en busca de una oportunidad definitiva. En el noveno episodio, ambos recibieron advertencias por golpes a la nuca. La pelea llegó a los rounds de campeonato con actividad sostenida de ambos lados, cerrando con intercambios en el último asalto.
Tras los doce rounds, la decisión de los jueces fue unánime a favor de Jaime Munguía, quien se quedó con el triunfo en la contienda por el campeonato mundial supermediano.





