En La Loma, este domingo, la paz tuvo rostro de familia

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La Concha Acústica del Parque La Loma —un espacio multiusos que lo mismo acoge actos cívicos que festivales populares— se convirtió en escenario de convivencia abierta durante la *Feria por la Paz “Cultura de paz, antídoto de violencias”*.

Desde temprano, el flujo constante de familias marcó el ritmo de la jornada. No era un evento para observar desde la distancia, sino para integrarse. Madres con carriolas, padres tomados de la mano de sus hijos, adolescentes participando en dinámicas recreativas y abuelos atentos a cada actividad fueron ocupando el espacio con naturalidad.

El evento, organizado por el Sistema DIF Nayarit, tuvo presencia institucional en el templete. Funcionarios estatales acompañaron al gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero y a la presidenta del DIF estatal, Beatriz Estrada Martínez. Sin embargo, el protocolo no marcó distancia: las familias se sumaron, se integraron, subieron al espacio principal, compartieron el momento. El templete dejó de ser una frontera simbólica para convertirse en punto de encuentro.

Beatriz Estrada dirigió su mensaje mirando directamente a las familias reunidas:

“Lo que queremos es fortalecer la unión, la solidaridad y el respeto; esa mirada a través de la cual vamos a hacer que cada uno de nosotros no esté solo. La cultura de paz empieza en casa, en la manera en que nos hablamos, en cómo resolvemos nuestras diferencias y en cómo enseñamos a nuestras hijas e hijos a convivir sin violencia”.

Mientras hablaba, el entorno confirmaba sus palabras: niñas y niños participando en talleres, jóvenes interactuando en actividades culturales y deportivas, servidores públicos dialogando sin rigidez con los asistentes.

El gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero reforzó esa visión comunitaria:

“Cuando la familia se une no hay nada que la pueda detener. La paz no se impone, se construye todos los días desde el hogar, desde la escuela, desde el respeto entre nosotros. Si logramos que nuestras familias estén fuertes, ningún desafío será más grande que nuestra capacidad de superarlo”.

El aplauso fue inmediato y espontáneo. No por formalidad, sino por identificación. La escena mostraba coherencia entre discurso y ambiente: no se hablaba de paz en abstracto, sino de prácticas cotidianas.

A lo largo de la tarde, la Concha Acústica reflejó su vocación social. Talleres de sensibilización, actividades recreativas y espacios de orientación institucional convivieron con la alegría simple de estar juntos. Las familias no ocuparon un papel secundario; fueron parte activa del evento, incluso del espacio central.

La *Feria por la Paz “Cultura de paz, antídoto de violencias”* dejó una imagen clara: la construcción de paz requiere presencia, ejemplo y comunidad. En La Loma, este domingo, la institucionalidad y la ciudadanía compartieron el mismo plano.

Y en esa integración, la paz dejó de ser discurso para convertirse en experiencia compartida.