Reporte Especial.- Lo que comenzó como una idea solitaria en medio de una jornada política terminó convirtiéndose en un hecho histórico para Venezuela y América Latina. Carlos Escalante, consultor y estratega político venezolano radicado en Miami, fue uno de los primeros en impulsar la candidatura de María Corina Machado al Premio Nobel de la Paz, reconociendo su resistencia pacífica ante el autoritarismo.
Una idea nacida en el exilio
El 5 de julio de 2024, Día de la Independencia de Venezuela, Escalante se encontraba en México coordinando giras políticas en varios estados —entre ellos Nayarit, donde ha asesorado y dirigido campañas de candidatos y gobiernos locales—.
Ese día, mientras hablaba de independencia y libertad con líderes regionales, surgió una idea que cambiaría el rumbo de su carrera: proponer a Machado para el Nobel de la Paz como símbolo de la lucha cívica y moral del pueblo venezolano.
“Venezuela estaba dando una lección de civismo al mundo. En medio de la persecución y el miedo, María Corina optó por la resistencia pacífica, la coherencia moral y la vía democrática. Sentí que esa lucha merecía ser reconocida en la más alta tribuna de la paz”, recuerda Escalante.
Desde el Centro Político de Miami, Escalante diseñó una campaña internacional de respaldo ciudadano y académico que pronto se transformó en un movimiento continental.
Convocó a organizaciones venezolanas en el exterior y articuló una red de colaboradores en distintos países: Juan Pablo Guanipa (Venezuela), Max Guerra (España), Paciano Padrón (EE. UU.), Eric Obermaier (México), Freddy Serrano (Colombia), Carlos Masini (Venezuela) y Juan Pablo Mendoza (Colombia), entre otros.
Meses después, el esfuerzo tomó fuerza institucional: parlamentarios del sur de la Florida y rectores de universidades estadounidenses asumieron el patrocinio formal de la propuesta, otorgándole legitimidad ante el Comité Nobel.
Con 34 años de experiencia y presencia en 12 países latinoamericanos, Escalante ha participado en más de 350 campañas políticas, combinando la comunicación, la narrativa moral y la formación de líderes.
En México, su trabajo lo ha vinculado con procesos electorales y de gobierno en Nayarit, donde ha sido reconocido por su enfoque de estrategia cívica, ética y participativa. “La paz también se lucha con estrategia”, resume el consultor, convencido de que la inteligencia política puede abrir caminos de esperanza incluso en contextos adversos.
Una victoria de las ideas sobre la violencia
Hoy, con María Corina Machado reconocida como Premio Nobel de la Paz, Escalante ve reflejada en ese logro una lección para América Latina:
“Esto demuestra que la estrategia puede ser una herramienta para la libertad. Que incluso en los contextos más difíciles, la inteligencia política puede construir caminos de esperanza”, afirma.
Su frase final resume una vida dedicada a la política como instrumento moral:
“Pueden tener las armas, pero nosotros tenemos las ideas, el pueblo y los votos. Y eso, al final, siempre vence.”



