Tatei Haramara, en la Isla del Rey de San Blas, integrado al Patrimonio Mundial de la UNESCO

*La Ruta Wixárika, que une sitios sagrados desde Nayarit hasta Wirikuta en San Luis Potosí, ha sido oficialmente inscrita como Patrimonio Mundial de la UNESCO, marcando el primer reconocimiento en América Latina

0
Tatei Haramara, en la Isla del Rey de San Blas, integrado al Patrimonio Mundial de la UNESCO.

La ruta de los pueblos wixárika que inicia en Nayarit y culmina en el desierto de Wirikuta, en San Luis Potosí, ha sido inscrita oficialmente en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO. Es Tatei Haramara en la Isla del Rey, municipio de San Blas, uno de los sitios sagrados, donde inicia esta ruta, que adquieren una nueva dimensión internacional: no sólo como referentes culturales y espirituales, sino como bienes protegidos legalmente por el derecho internacional.

El anuncio se dio este sábado 12 de julio durante la 47 sesión del Comité del Patrimonio Mundial en París. Se trata del primer reconocimiento de este tipo en América Latina a una tradición indígena viva, lo que marca un hito en la relación entre las instituciones globales y los pueblos originarios.

La llamada Ruta Wixárika por los Sitios Sagrados a Wirikuta recorre más de 500 kilómetros y conecta 20 lugares sagrados en los estados de Nayarit, Durango, Jalisco, Zacatecas y San Luis Potosí. Es mucho más que un camino: es un eje de prácticas espirituales, de transmisión oral, de peregrinación, de relación con la tierra y de supervivencia cultural frente a la presión de la modernidad, el extractivismo y el olvido.

Tatei Haramara, en Nayarit, es el punto donde los peregrinos wixaritaris inician su conexión con lo sagrado. Representa a la Diosa del Mar y es considerada una de las puertas principales hacia el mundo espiritual. A partir de ahí, los caminantes avanzan hasta Wirikuta, atravesando montañas, valles y zonas agrícolas. El trayecto no solo conecta geografías, sino tiempos y símbolos: el maíz, el fuego, el venado, el peyote.

 

Según el INAH, la inscripción se obtuvo bajo los criterios culturales III y VI de la UNESCO, al tratarse de una de las rutas precolombinas aún vivas más representativas de América y por ser testimonio de una cosmovisión que sobrevive y se adapta a los embates del presente. En palabras del director del INAH, Diego Prieto, “esa sabiduría espiritual ha sido reconocida como un legado para toda la humanidad”.

Con esta incorporación, México llega a 36 sitios inscritos en la Lista de Patrimonio Mundial, consolidándose como el país con más reconocimientos en América. Pero más allá de las cifras, esta declaratoria marca un punto de inflexión: por primera vez, un camino espiritual indígena es reconocido globalmente no por lo que fue, sino por lo que sigue siendo. Un camino que empieza y renace en Nayarit.