Una comunidad indígena de origen Naáyeri, pero que convive en la actualidad con los otros tres grupos étnicos de Nayarit y un importante número de mestizos, todos en conjunto han configurado desde el año de 1940 una fiesta singular, que data de cuando aún eran comuneros, ya que la dotación oficial de tierras llegó en 1952.
La fiesta tiene su origen en la memoria de cuando las tierras del pueblo servían como zonas de pastizales para los ganaderos más acaudalados del norte del estado; al término de la temporada, en agradecimiento, cada uno le regalaba un becerro al santo patrono, San Juan Bautista, para que bendijera su ganado y la próxima temporada fuera productiva y generosa.
El día 06 de enero, a las 04:00 a.m. salen a las calles los mayordomos, la caporala, y el gobernador tradicional, y con el sonido de un cuerno hacen el llamado de todos los toros y becerros para que bajen al río, en las afueras del pueblo, para comenzar con el ritual. Allí, se hace una fogata con “olotes”, y con las cenizas y agua del río se elabora la pintura con la que se “borran” a las personas que fungen como ganado.
A las 10:00 de la mañana se baja al santo patrono del altar y se presenta en el atrio de la iglesia, una vez que los mayordomos lo saludan, bajan a las 10:30 al río con la música de banda por las calles para ir por el toro de once, siendo encarnado por un miembro connotado de la comunidad, “El camaleón”. Lo suben y pasean por las calles del pueblo, en medio de un jolgorio donde participan “las mojigangas” y la gente del pueblo. Después de llegar al atrio de la iglesia, encierran al toro de once y se regresa por los becerros, repitiendo el ritual.
La cúspide de la fiesta consiste en “capar” al ganado. Los caporales sacan a becerros y al toro de Once a la plaza del pueblo, en donde ya están congregados cientos de personas, mismos que son participes de la faena y del jolgorio, ahí las mojigangas torean al ganado, interactúan con el público, todo esto acontece al son de la música de banda en vivo, hasta que someten al ganado, simulando hacer una castración, para posteriormente regresarlo al corral… Tradiciones del terruño que debemos conocer y no dejar morir.
Crónica:Dr. Jeraar Ramos y M.C. Gaby Ledesma / Fotos: Christian García Ruano







