En la jornada electoral de Estados Unidos de este martes, el país espera resultados de una competencia presidencial muy cerrada entre la vicepresidenta Kamala Harris y el expresidente Donald Trump.
La contienda se ha concentrado en estados clave como Pensilvania, Georgia, Wisconsin y Arizona, los cuales han sido decisivos en elecciones anteriores. Harris y Trump han visitado repetidamente estos estados, impulsando campañas enfocadas en temas que incluyen la economía, la seguridad, y la preservación de la democracia.
Los primeros resultados, basados en encuestas de salida, indican una división notable en la percepción de los votantes sobre el futuro de Estados Unidos. Más del 70% expresó insatisfacción con el estado actual del país, y una mayoría también indicó preocupaciones sobre la estabilidad de la democracia estadounidense.
En el Senado, los demócratas buscan retener escaños importantes en estados como Arizona y Nevada, mientras que los republicanos intentan recuperar posiciones, especialmente en áreas donde las votaciones han sido históricamente reñidas.
Hasta ahora, la balanza de poder en el Congreso parece mantenerse dividida, y ambos partidos enfrentan el desafío de movilizar a sus seguidores en un ambiente marcado por una participación anticipada récord y un número significativo de votos por adelantado.
A medida que avanzan los conteos en distintos estados, los analistas señalan que los resultados podrían extenderse a lo largo de la noche o incluso días si la diferencia es mínima en los estados críticos.
Los pronósticos sugieren múltiples escenarios posibles, y la incertidumbre se mantendrá hasta que se cierren las urnas en los últimos estados, con miras a definir el camino hacia los 270 votos electorales necesarios para asegurar la presidencia.






