En la última semana, unos 2.700 incendios han arrasado el estado de Sao Paulo, en el sur de Brasil. Un denso humo envolvía la capital del estado y otras ciudades de la región, donde más de 40 comunidades han estado en alerta máxima
Según el último recuento, las llamas hicieron arder más de 59.000 hectáreas, una superficie similar a la de la ciudad de Chicago, en Estados Unidos. Grandes extensiones de caña de azúcar, uno de los principales productos de exportación del país, han quedado asoladas.
La Policía Federal brasileña sospecha que los incendios fueron provocados. El fuego se inició en distintos lugares al mismo tiempo y se propagó rápidamente a través de la vegetación seca, en una región en la que no llueve desde hace meses.
«Hemos tenido una combinación explosiva de tres factores: altas temperaturas, vientos muy fuertes y una humedad relativa muy baja en los últimos días», declaró Tarcisio de Freitas, gobernador de Sao Paulo.
Calor extremo y sequía
El periodo seco en Brasil abarca de agosto a octubre. Pero expertos en climatología de World Weather Attribution (WWA), un grupo de científicos que investigan los efectos del cambio climático en las condiciones meteorológicas extremas, han señalado que el pasado mes de junio fue el más «seco, caluroso y ventoso» del país desde que comenzaron los registros en 1979.
Esas condiciones han hecho que el estado de Sao Paulo y la selva amazónica, más al norte, sufran la peor temporada de incendios en décadas. En agosto se registraron en Sao Paulo más de 3.480 incendios, el doble que en todo 2023. Y, en los seis primeros meses de 2024, la Amazonia ha registrado el mayor número de focos de incendio de las últimas dos décadas.
Estas mismas condiciones extremas también han alimentado los incendios récord en la meseta del Cerrado, una sabana tropical, y en el Pantanal, el mayor humedal tropical del mundo, una zona biodiversa repleta de diferentes especies de plantas y animales.
El Pantanal, situado entre el Amazonas y Sao Paulo, perdió en junio unas 600.000 hectáreas a causa de las llamas, una superficie del tamaño de Luxemburgo.
Incendios más intensos por el cambio climático
En un informe de principios de agosto, la WWA afirmaba que los incendios del Pantanal han sido «un 40 por ciento más intensos debido al cambio climático». Los datos respaldan esta afirmación: las precipitaciones anuales en los humedales han disminuido de forma constante durante más de 40 años.
«Estas megasequías son cada vez más frecuentes y graves», afirma Carlos Peres, experto brasileño en ecología de la conservación de la Universidad de East Anglia, en el Reino Unido. Según Peres, unas tres quintas partes de Brasil están cada vez más secas.
«Hasta hace unos 25 años, los bosques del Amazonas, aunque estuvieran en suelos arenosos y zonas estacionalmente secas, no ardían, a menos que hubiera habido algún tipo de perturbación humana, como la extracción de madera», explica. «Pero eso ha cambiado», prosigue Peres, ya que las sequías consecutivas y las temporadas de lluvias más cortas no dan a los suelos tiempo suficiente para recargarse de agua, lo que hace que la vegetación sea más vulnerable a los incendios.






