Fueron 45 nayaritas los que planearon por un año, junto con el sacerdote de San Felipe de Aztlán en Tecuala, realizar un viaje de turismo religioso para conocer Israel, conocido como tierra santa, sin saber que serían testigos del inicio del más reciente conflicto con Hamás.
Antonio Gutiérrez viajó junto con sus dos hermanas, todo el paseo había sido un éxito hasta unos días antes de su regreso a México, hasta que la situación de la guerra en la franja fronteriza se intensificó y sus vuelos fueron cancelados, ahí fue donde inició su calvario.
“Estábamos en espera cuando se oye un estruendo en el aeropuerto y ahí a correr, soltamos maletas, soltamos todo y a unos nos llevaron a un bunker, a otros en una parte donde no podía desplomarse, entonces fue una estampida y ahí fue donde sentimos el pavor de una guerra” señaló Antonio.
Con todo el miedo que les generó el bombardeo, lograron contactar a la embajada mexicana en Israel, y el 11 de octubre regresaron en aviones de la Fuerza Aérea Mexicana al país.





