El número de muertos asciende ya a 25.000, de los cuales casi 22.000 se han contabilizado solo en territorio turco. La tragedia ha dejado en ambos países más de 85.000 heridos.
Entrados en el sexto día desde el seísmo, los equipos de rescate buscan a los últimos supervivientes. Este sábado, en Turquía se pudieron sacar con vida de los escombros a 67 personas, entre ellas un bebé de dos meses.
Quienes han conseguido sobrevivir se enfrentan ahora a la falta de alimentos y refugio en un contexto de frío gélido. Las bajas temperaturas, además de dificultar los rescates, endurecen el castigo sobre la población. Según la ONU, al menos 870.000 personas precisan urgentemente comida y, solo en Siria, 5,3 millones de personas se quedaron sin casa. La cifra de personas sin hogar en Turquía se sitúa en torno a un millón.
Por otro lado, la policía turca detuvo a 12 personas por el derrumbe de edificios en las provincias de Gaziantep y Sanliurfa, de acuerdo con informaciones de medios de comunicación locales. La Fiscalía investiga si la mala calidad de la construcción de las viviendas fue un agravante para la catástrofe. El ministerio de Justicia turco ordenó a los fiscales de las 10 provincias que establezcan «divisiones especiales de investigación de delitos relacionados con el terremoto».






