La gobernadora de Alabama, en Estados Unidos, ordenó la suspensión de aplicaciones de la pena máxima a los reos sentenciados de ese estado luego de que el pasado jueves no se pudiera llevar a cabo la ejecución de Kenneth Eugene Smith, de 57 años, condenado por el asesinato a sueldo de la esposa de un predicador en 1988 ya que los verdugos no pudieron localizarle una vena para inyectarle los fatales químicos.
De acuerdo a medios de ese país, esta fue la segunda inyección letal fallida del estado en dos meses, y la tercera desde 2018; razón por la que la gobernadora Kay Ivey, solicitó que se detenga la aplicación de la pena máxima en el estado hasta que se revise los procesos involucrados en las ejecuciones del estado.
El personal de la prisión pasó «alrededor de una hora» tratando de encontrar una vena, probando «varios lugares» en el cuerpo del prisionero, dijo a los periodistas el comisionado del Departamento de Correcciones de Alabama, John Hamm .
“Comenzamos nuestro protocolo y a las 11:21 [pm] decidimos que no podríamos terminar ese protocolo antes de la medianoche, cuando vence la pena de muerte”, dijo el comisionado a los periodistas.
Con información de AP






