¡Cuba triunfa en Nayarit!

*La selección cubana de voleibol se quedó con la Copa Panamericana Norceca en Tepic tras vencer a Canadá en la final; hicieron bueno el pronóstico y el objetivo.

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Tepic.- La entrada gratuita para ver la final de la Copa Panamericana Norceca, pudo más que el aguacero que cayó sobre el Auditorio Amado Nervo. La gente no dudó en ir al inmueble, convertido en arena de voleibol, pese a la tormenta que arreciaba a una hora de que comenzara la jornada final, con los duelos por el tercer lugar y el campeonato: Puerto Rico y Estados Unidos se medirían en el partido por el honor, Canadá y Cuba, por la gloria.

A paso apurado, otros corriendo, con los paraguas desplegados o cubiertos con abrigos sobre la cabeza, entre risas, así se desplazaban aficionados desde el alejado cajón de estacionamiento hacia la entrada al Auditorio para ponerse a salvo de la lluvia; hubo quienes aprovecharon los enormes ventiladores dentro del recinto para secarse; “a ver si no nos enfermamos”, dijeron asistentes que advertían un futuro resfriado.

En el graderío, parejas, familias, grupos de amigos, políticos y comunidad deportiva, tomaban asiento para vivir el séptimo y último día de competencia. Entre la gente, resaltan banderas cubanas que ondeaba Mavis Guilarte Fernández, la multicampeona de voleibol con Cuba, avecindada en Nayarit. En la tribuna se contoneaba al ritmo de la música. A Mavis le vino como anillo al dedo que Tepic fuera sede del evento para ver a sus paisanos.

Mientras, en la reluciente duela del Auditorio, calentaban las selecciones de Puerto Rico y Estados Unidos para presentarse por última vez ante el público nayarita y batirse por la medalla de bronce.

Comenzó el partido, la afición se entregaba a caribeños y norteamericanos, aunque el más coreado fue el líbero estadounidense, Mason Briggs, quien se volvió popular, sobre todo entre las muchachas nayaritas.

El desazón de no jugar por el campeonato no desanimó a boricuas y a estadounidenses: partido apretado, Puerto Rico al ataque con Pelegrin Vargas, Gregory Torres y Pedro Nieves, mientras que en Estados Unidos comandaron a la ofensiva Brett Wildman, Kyle McCauley y Omene.

La medalla de bronce fue para los de las barras y las estrellas, en tres sets de infarto: 27-25, 25-22 y 25-23. Tras el punto final, una sonora carretada de aplausos del público, los estadounidenses entre abrazos, las caras largas en los puertorriqueños.

Después del entretenido aperitivo, llegó la hora de la verdad, la esperada final entre Cuba y Canadá por el Campeonato Norceca, última función en Tepic de los dos mejores conjuntos del certamen, ya con la grada baja del Auditorio llena, sin espacio para nadie más; los que llegaban tarde, se resignaban con sentarse en el mejor lugar posible en la parte alta.

El imponente elenco cubano liderado por Roberlandy Simón, uno de los mejores jugadores del mundo, tenía el apoyo mayoritario de la parcialidad. Iniciaron las acciones y los canadienses a velocidad crucero en el amanecer, se llevaron los cuatro primeros puntos del set, pero Cuba reaccionó de la mano de Miguel Ángel López, Jesús Herrera y Osniel Melgarejo. Emparejaron el parcial, lo llevaron al límite y se lo quedaron. 25-23 para poner el 1-0.

Cuba siguió con el impulso del segundo set, le llegó a sacar siete unidades de ventaja a Canadá, pero la hoja de maple remó contracorriente, estuvo a punto de empatar al llegar al 23-24, mientras la afición contenía el aliento al ver cada punto; el Amado Nervo estalló en el siguiente tanto, Cuba se quedó con el punto para set. 2-0 y faltaba un parcial para el campeonato.

El último set fue un vendaval caribeño, a ritmo de aplausos, porras y arengas que lanzaba la parcialidad desde la grada del Auditorio; Cuba pisó el acelerador, cada remate de Roberlandy Simón retumbaba con violencia, lo mismo con el capitán Miguel Ángel López, que organizaba juego y le servía los balones a los potentes delanteros.

A medio set, Cuba ya sacaba ventaja de hasta siete puntos, y con Canadá rendido, la mayor de las Antillas ganó el parcial, el partido y el campeonato: los jugadores a enfundarse en abrazos, mientras el griterío los acompañaba.Era una fiesta, Tepic se volvió sucursal habanera.

La premiación fue el after del baile cubano, con la entrega de medallas y premios individuales a los mejores del torneo, pero más emotiva se volvió la ceremonia con los reconocimientos a glorias nayaritas: Nacho Ramírez, Justo Arias y la olímpica y estelar mundial Blanca García. Durante años se enfundaron la casaca nacional para representar al país y en su tierra les tocó ser homenajeados en un marco internacional.

Cuba recibió el trofeo tras ganar en la cancha, y el cariño y reconocimiento nayarita fue su corona al vencer también en la grada; en vez de remates y fuertes saques, los cubanos le dieron selfies, autógrafos y una que otra plática breve a la gente que se les acercaba. Cuba cumplió con el objetivo y el pronóstico: triunfar en Nayarit.