El pasado jueves, la Corte Suprema de Perú, confirmó el derecho de Ana Estrada a tener una muerte asistida por las autoridades de salud, conocida como eutanasia.
Ana padece de polimiositis incurable y progresiva desde los 12 años de edad.
En el 2015, su enfermedad le alcanzó los músculos que intervienen en la respiración y Estrada acabó en cuidados intensivos.Después de seis meses, volvió a casa con una traqueostomía y una gastrostomía (sondas en la tráquea y en el estómago, respectivamente, para poder respirar y comer), reportan medios locales.
La Defensoría del Pueblo de Perú asumió en noviembre la defensa de Estrada y presentó una acción de amparo contra el Ministerio de Salud y el Seguro Social de Salud para que le permitan someterse a la eutanasia.
«Tenemos derechos como la dignidad de la persona, el derecho a no sufrir tratos crueles e inhumanos y la autonomía para decidir nuestro derrotero vital. La conjunción de estos derechos nos conducen al derecho a la muerte digna», dijo en su momento el titular de la defensoría del pueblo,
«En verdad yo estoy luchando por mi vida, no por mi muerte, porque el concepto de vida es tan completo que también incluye la muerte. No están separados», dijo.
«Además, tenemos el derecho a una vida digna, que es un derecho constitucional», añadió Ana Estrada quien desde hace 4 años lucha por su derecho a una muerte asistida.
«Y para mí, tener una vida digna es tener libertad, autonomía, decisión sobre ti mismo», agregó.
Ahora sólo falta que las autoridades determinen la mecánica del procedimiento para quitarle la vida a Ana.






