Una mujer de origen mexicano, Paola Schietekat Sedas, fue víctima de un abuso mientras trabajaba en Catar en el Comité Organizador del Mundial de Futbol, pero al denunciar ante las autoridades, la acusaron a ella de tener relaciones extramaritales y fue sentenciada a cien latigazos y 7 años de prisión.
La víctima que es economista, antropóloga y politóloga relata que el suceso se registró el año pasado pero hasta ahora lo relata debido a la frustración que siente de no poder volver a su trabajo de «ensueño» y la recomendación que le hicieron de casarse con su violador para evitar la condena.
Relató que cuando tenía 16 años había sido abusada por su novio, casi víctima de feminicidio, pero en ese entonces calló.
El año pasado, un conocido suyo de origen latino abusó de ella usando la fuerza, y en memoria de su primer abuso esta vez no se calló y denunció ante la policía la violación.
Pese a todas las pruebas presentadas, el abusador dijo que era su novia y que la relación fue consensuada así que pasó de víctima a delincuente ya que en Catar, tener relaciones extramaritales es un delito.
Ante esto, ella logró salir de Catar con la ayuda del Comité Organizador del Mundial y de Human Rights Watch y se vino a México, pero en su ausencia las autoridades la sentenciaron a 100 latigazos y 7 años de prisión por haber tenido relaciones extramaritales, es decir, descartaron el abuso.
No puede volver a su trabajo en Catar y la única forma de evadir su condena sería casándose con su abusador, mientras que las autoridades mexicanas no la han apoyado según su denuncia.






