En una casa en obra negra viven Alejandro, Bertha y su hijo Jhonatan. Ellos se dedican a la venta de cacahuates, plásticos y todo lo que vecinos y conocidos les regalan para que se puedan ayudar un poco económicamente, ya que tienen un hijo con esquizofrenia, Bertha padece de epilepsia y el medicamento para ambos es muy caro.
Alejandro Pérez Lara, cabeza de familia, explica los problemas que se han desencadenado a causa de no poder tener acceso a los medicamentos:
«Ese problema que no puedo, no puedo admitir que va a ser para toda la vida, no tiene cura la enfermedad de mi hijo, él solamente un tratamiento que controla. Esta clase de medicina cuesta cada caja 650 cada caja. A veces consiguiendo prestado con familiares para poder salir con ese gasto», narra.
Su casa no está terminada, no cuentan con un baño, hacen en una casita de lona, no tienen mesa para comer, refri, sus camas ya están deterioradas. Son muchas las carencias con las que viven pero aún así, tratan todos los días de salir adelante.
«A veces salgo a la venta de cacahuates y salen 80 pesos para la alimentación y pagar el agua y la luz, no alcanzaría, hay que ir ahorrando para que pues el día del pago ya este para cubrir. Que va a pasar con mi hijo, yo tengo una edad avanzada», dice Alejandro.
El padre de familia todos los días sale de su casa con la esperanza de traer dinero a casa para medicamento y comida y en muchas ocasiones, no lo logra pero no desiste. Todo por el amor a su familia y las ganas de buscar mejores oportunidades.






