
Autoridades de Bolivia arrestaron a la expresidenta Jeanine Áñez, acusada de conspiración, terrorismo y sedicción, tras la crisis política ocurrida en 2019 que orilló a renunciar al entonces mandatario Evo Morales.
Áñez, declaró que su detención fue ilegal y un atropello, pus considera que tiene derecho «a un juicio de responsabilidades».
Dijo que cuando tomó el poder «no hubo golpe de estado sino una sucesión constitucional. Yo asumí la presidencia por las renuncias que hubo».
Por su parte Eduardo del Castillo, ministro de Gobierno, asegura que no se trata de una persecución política pues se ha actuado «como mandan las leyes y la Constitución, la orden de aprehensión es un proceso que ha seguido todo su curso y serán las autoridades judiciales las que continúen la investigación y determinen la situación de las personas detenidas».
Luego de pasar la madrugada en celdas comunes policiacas de la ciudad de Trinidad, la expresidenta fue trasladada a La Paz donde será presentada ante un juez que determine cuáles serán las medidas cautelares contra ella, ya sea arresto domiciliario o prisión preventiva en tanto se efectúan las investigaciones.





