Hace 60 años Luis Carlos fue un niño gritón de la Isla de Mexcaltitán, a los 8 años, él y otro amigo, dice, salían a recorrer la calle Venecia para dar a conocer a los habitantes de la isla que el pozole ya estaba listo.
Luis Carlos Beltrán Soto nos cuenta su experiencia:
«Una señora sacaba su producto, su pozole y yo iba y lo gritaba alrededor de la calle Venecia, entonces ya nosotros gritábamos “hay pozole con chaparra de puerco gordo”, dábamos toda la vuelta completa y al llegar la señora nos gratificaba con un plato de pozole, ese era el pago para nosotros».
Su pago como lo dijo, era un plato de pozole, por lo que casi a diario se apuntaban para ser quienes salieran a gritar que este platillo ya estaba listo, pero además de recordar su infancia como niño gritón, también recuerda que en lo que ahora son los vestigios de la casa china y que se encuentra dentro del recorrido que hacen ahora los niños con los turistas, se encontraba una pequeña sala de cine.
«Tenía en funcionamiento una sala de cine, tenía un restaurante tenía tienda de abarrote y en la misma tienda de abarrote vendían telas, estaba muy bien surtida la tienda esa, incluso a lo último empezaron a comprar el pescado y de ahí la familia esa se fueron a Guadalajara a vender el producto, lo sacaban a Guadalajara».
Durante los 20 años que vivió en la Isla, Carlos, se dedicó a la pesca, como la mayoría de los habitantes de ahí y ahora que radica en la capital nayarita su trabajo es la construcción, pero asegura que ese lugar que lo vio nacer ahora luce como siempre lo imagino.
«Quedó muy bonito a comparación de como estaba antes, cuando la vi quedé impresionado porque todo está muy bonito, que vayan que no dejen de visitarnos y yo también voy a ir».
Recordar su infancia como niño gritón, dijo Carlos, es recordar a su familia, quienes aún radican en la isla.





