Un astuto y sediento koala, se paró en medio de la carretera y obligó a un grupo de ciclistas a detener su marcha en un paraje de Australia y a darle agua de beber.
El animal estaba deshidratado y abandonó su entorno natural en un intento de acercarse a los humanos, posiblemente su última oportunidad para sobrevivir en medio de las temperaturas, que estos días rondan los 40 grados centígrados.
Estaba sentado en medio de una autopista y ante esta escena los ciclistas pararon de inmediato para retirar al koala de la carretera.
Sin embargo, el animal ya tenía sus propios planes. Se acercó a Anna, que le dio de beber de todas las botellas que tenían a mano, y se trepó rápido sobre su bicicleta.
«Ninguno de nosotros ha visto algo parecido», comentó la ciclista, explicando que ya habían visto a cientos de koalas en estos años, pero nunca una interacción así.






