Ingerir altas cantidades de azúcar, cuando este grupo debe ser consumido en menor cantidad por sus efectos negativos en la salud, es a causa de liberación de dopamina, una reacción química en el cerebro responsable de la felicidad.
Explica la nutrióloga Aranza Bejarano que la dopamina puede conducir incluso a trastornos de adicción con el consumo de azúcar. «La liberación de dopamina en el cerebro y a nivel general va a conducirnos a este estado de plenitud y de felicidad y justamente cuando estamos consumiendo el azúcar empieza ya lo que se relaciona con un trastorno de adicción que es el quiero más».
Añade la especialista Bejarano que los azúcares simples o procesados pueden llegar a ser el doble de dañinos que los azúcares compuestos, es decir, las frutas y alimentos naturales que son necesarios para el organismo aunque en cantidad moderada.
La clave esta en tener en cuenta la cantidad de azúcar que se necesita y no exceder el consumo, por ello es importante acudir con un profesional.





