«Estos lugares no son tan seguros como pensábamos antes», dice el biólogo experto Phil Trathan, respecto a la drástica baja de población que sufrió la segunda colonia más grande pingüinos emperador, la ubicada en la bahía Halley, en la Antártida, como parte de las consecuencias del cambio climático.
El estrago ocasionado en esta demografía animal, es uno de los daños derivados por el cambio climático, ya que esta especie de pingüino es vulnerables en climas cálidos, a lo que se añaden los fuertes vientos que desgastan el hielo.
En 2015, particularmente durante el mes de septiembre, esta zona de la Antártida se vio afectada por un fenómeno de El Niño registrado como el mayor fuerza en los últimos 60 años. Ello ocasionó tormentas de fuertes vientos, así como el establecimiento de nuevos récords respecto al nivel marítimo bajo.
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