Jesús Narváez
En municipios costeros como Santiago Escuintla, los ataques de jaguar al ganado existen, pero son poco frecuentes y suelen dirigirse a becerros jóvenes, de acuerdo con información de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas.
Gabriela Delgadillo, especialista de la dependencia, explicó que los casos registrados se concentran en crías de entre cuatro y seis meses, mientras que el felino evita a las reses adultas debido al riesgo que representan. Señaló que, aunque el jaguar es un depredador de gran tamaño, puede resultar gravemente lesionado si intenta atacar animales mayores, lo que comprometería su capacidad para cazar.
La especialista indicó que estos incidentes suelen presentarse en zonas donde hay cacería furtiva, ya que la disminución de presas naturales obliga al jaguar a buscar otras opciones de alimento. También mencionó que el descuido en el manejo del ganado, como dejarlo pastar sin supervisión en áreas de marisma, aumenta la probabilidad de ataques.
En este contexto, subrayó que la presencia del jaguar en la región forma parte del equilibrio ecológico y que los ataques al ganado, aunque generan afectaciones, responden a condiciones específicas del entorno y manejo.






