Tras años de ser las peores del país, cárceles de Nayarit muestran cambios

0

Durante años, Nayarit fue exhibido en diagnósticos oficiales, informes de derechos humanos y publicaciones periodísticas como una de las entidades con las peores cárceles del país. La sobrepoblación extrema, las condiciones indignas y el abandono institucional colocaron a sus centros penitenciarios entre los más rezagados a nivel nacional.

Ese historial crítico contrasta con un análisis reciente publicado en El Universal, donde la especialista en seguridad y reinserción social Eunice Rendón documenta avances puntuales en el sistema penitenciario nayarita, particularmente en materia de reinserción social, tras años de colapso.

En su artículo, Rendón recuerda que en 2024 la Comisión Nacional de los Derechos Humanos colocó a Nayarit como el tercer peor sistema penitenciario del país, con niveles de sobrepoblación superiores al 140 por ciento. Algunos penales, diseñados para menos de 700 personas, llegaron a albergar casi cuatro veces su capacidad.

No obstante, la especialista señala que en el último año y medio se han implementado acciones que comienzan a modificar esa dinámica histórica, sobre todo a través de una estrategia enfocada en los cinco ejes de la reinserción social: educación, trabajo, salud, deporte y capacitación.

El análisis destaca la incorporación de programas de arte, cultura y actividades deportivas dentro de los centros penitenciarios, como teatro, música, danza, literatura, ajedrez, boxeo y atención socioemocional. Estas acciones, sostiene la autora, han tenido impacto en la conducta, disciplina y autoestima de las personas privadas de la libertad.

Como resultado, el sistema penitenciario de Nayarit ha obtenido reconocimientos nacionales en concursos culturales y deportivos organizados a nivel federal, con menciones destacadas para el penal Venustiano Carranza, un centro que durante años fue símbolo del deterioro carcelario en la entidad.

Rendón aclara que estos avances no implican que los problemas estructurales estén resueltos. La sobrepoblación, la infraestructura insuficiente y los rezagos históricos siguen presentes. Sin embargo, subraya que los cambios observados rompen con la lógica de abandono que marcó al sistema penitenciario nayarita durante décadas.

El artículo concluye que el caso de Nayarit muestra que, aun partiendo de escenarios críticos, es posible iniciar procesos de corrección cuando se coloca la reinserción social como eje central y se abandona la visión meramente punitiva del sistema penitenciario.