La Fiscalía General de Justicia del Estado de Guerrero afirmó que el alcalde Alejandro Arcos Catalán fue decapitado vivo y falleció por la hemorragia masiva producida por un arma contundente; y el motivo fue porque se negó a nombrar en su gabinete a funcionarios de esta organización delictiva que opera en esa zona de Quechultenango.
Al presentar las acusaciones contra el mando policiaco Germán Reyes, por el homicidio y decapitación del alcalde Alejandro Arcos, el representante de la Fiscalía aseguró que los responsables del crimen del edil pertenece al grupo criminal de “Los Ardillos”.
De acuerdo con la Fiscalía, un comerciante, identificado como Domitilo Cándido Pila, narró que el 27 de octubre fue secuestrado por integrantes de “Los Ardillos”, de Petaquillas, del municipio de Chilpancingo, y lo llevaron a un rancho a Quechultenango.
En su cautiverio, escuchó la conversación de sus secuestradores sobre que tres personas, uno apodado “El Jimmy” y el otro “El Junior”, además de un individuo llamado Marco Antonio Osorio Castrejón, identificaron a Germán Reyes Reyes, encargado de despacho de la SSPC, como el autor intelectual del crimen de Alejandro Arcos.
El 6 de noviembre, Domitilo Cándido Pila, quien tenía su local en el mercado central Baltasar Leyva Mancilla, fue hallado muerto en Chilpancingo.
A pocas horas de que la Fiscalía General del Estado anunciara la detención de Germán Reyes, secretario de seguridad pública de Chilpancingo, por su presunta participación en el homicidio del alcalde Alejandro Arcos Catalán, el inculpado se ha declarado inocente y advirtió al Juez de Control que “es un chivo expiatorio”, que no hay pruebas que acrediten el delito del que se le acusa.
Germán Reyes quedó preso de manera preventiva acusado de homicidio calificado.






