
La Justicia italiana ha vuelto a suspender el sacrificio de una osa que mató a un senderista el pasado 8 de abril en los Alpes, tras admitir un recurso presentado por asociaciones animalistas que califican la idea de matar al animal como un «gesto de venganza».
Es la segunda ocasión que los tribunales paralizan la ejecución del animal, ordenada por el presidente de la provincia de Trento (norte), el ultraderechista Maurizio Fugatti, después de que el joven Andrea Papi (26) apareciera muerto en un bosque y su autopsia confirmara el ataque del animal.
En un comunicado difundido por la agencia ANSA, la organización que defiende la vida de la osa califica la ordenanza de Fugatti como de «absurda en su contenido», «inadecuadamente motivada» y acusa al hombre de «proceder por su propia cuenta, como si los osos fueran de su propiedad».
Disputa entre animalistas y el presidente regional
La osa de 17 años, llamada JJ4, ya había agredido a un padre y a su hijo en 2020, por lo que las autoridades decidieron capturarla para abatirla.
Las asociaciones animalistas lograron por ahora que el Tribunal Administrativo Regional (TAR) suspendiera la ejecución en una discusión que aún no termina, ya que Fugatti volvió a promulgar una nueva orden de abatimiento.
La suspensión permanecerá en vigor hasta el próximo 11 de mayo, cuando el TAR celebrará una audiencia sobre un tema que ha despertado un gran interés en el país y que mantiene dividida a la sociedad entre los partidarios y detractores de abatir a «JJ4».





