Un 8 de abril como hoy, pero de 1960, Delia Rochín, actriz del teatro ambulante Tayita, se encontraba en Campeche y dio a luz a José Luis.
Por su profesión, la cual ejercía durante breves temporadas de pueblo en pueblo, ella no podía atender al pequeño, de modo que lo envió a Tepic con la abuela materna, Ernestina Rochín Sarmiento, reconocida partera.
José Luis no tardó en mostrar talento artístico y, más precisamente, musical; llegó a ser compositor y excelente intérprete; también escribió poesía.
Para Raúl A. Méndez Lugo, «Rochín fue un artista singular del Tepic de fin de siglo, logró vivir y conocer los albores de un nuevo milenio; visitador permanente de cafés, librerías, museos y bares, supo hacer amigos; criticó, toleró y perdonó a los que llamó cabrones, reconoció sus virtudes y defectos; celebró éxitos y lamentó errores, admiró lo mejor del arte y trabajó de noche, disfrutó la madrugada, durmió con la luz del día.
«Rochín siempre dueño de su existencia, no conoció otro trabajo que no fuera el de la música, su mundo era ajeno a las cuentas de ahorro y tarjetas de crédito, su patrimonio eran sus amigos, su guitarra y lo que producía con ella, canciones, canciones con poesía de sus múltiples soledades, que compartía al día siguiente con el movimiento extrovertido de sus manos».
Profesionalmente coincidimos a principios de los años noventa, pues él musicalizó varias producciones para clientes de nuestra agencia de publicidad.
Por esa época, en 1994, procreó con Alma Rocío Jiménez a un pequeño al que llamaron Guido Augusto. Ya tenía entonces tres descendientes: Fernando, Delia y Giuseppe. Los cuatro hijos se han relacionado con la expresión artística.
Fue una persona tan delgada que Bernardo Macías Mora le dijo una vez:
— Le sales sobrando al panorama.
Tanto festejó Rochín el chiste «que dejó dicho, o así lo determinaron sus amigos últimos, que en su lápida dijera: ‘¡Aunque le salga sobrando al panorama!'»
La noche del 25 de junio de 2003, José Inés Enríquez Ledesma y otros integrantes del grupo Jazzcando esperaban que los acompañara en una presentación en restaurante-bar de la extinta plaza Insurgentes de Tepic cuando recibieron la noticia de que José Luis había partido para continuar su trayectoria en otra dimensión.
Enríquez Ledesma comentó: «Se plasmaron nuestros corazones en uno para compartir como hasta hoy la música, música que nos acompañará en la eternidad del sonido y la infinitud del silencio».

(Imágenes de los muros de José Inés Enríquez Ledesma, Bernardo Macías Mora, Miguel Ángel Rosales Aguayo y Héctor Gabriel Velázquez).






