Javier Milei, un economista y diputado que aspira a ser presidente de Argentina, está creando polémica en su país y en toda la región. Sus insultos a la casta política, sus propuestas ultraliberales y sus volcánicas apariciones en televisión están dando qué hablar desde hace tiempo. Pero lo que antes era discurso, ahora puede convertirse en realidad: Milei quiere ser presidente y llevar a cabo sus ideas.
A siete meses de las elecciones presidenciales, parece que podría lograrlo. En un balance de siete encuestas recientes, el diario argentino Clarín indicó que, a nivel individual, sería el candidato más votado. Este apoyo popular lo logró con propuestas liberales tradicionales como reducir impuestos, y otras tan radicales y polémicas como legalizar la venta de órganos humanos y privatizar la educación pública. En líneas generales, Milei dice que busca dar un vuelco a las instituciones económicas y políticas argentinas.
Javier Milei tiene una amplia trayectoria como economista. Durante 21 años ha sido profesor en esta disciplina y ha ocupado diferentes cargos, como el de economista jefe en el Estudio Broda y el de economista sénior en el banco HSBC. Actualmente es diputado nacional y presidente del Partido Libertario. Como candidato de dicho partido, está planteando poner en marcha reformas liberales radicales.
Luis Argüero, doctor en Economía, especializado en América Latina, comenta a DW que los planteamientos económicos centrales de Milei son «la reducción de la participación estatal en la economía, la eliminación del Banco Central (BC) y llevar a cabo una dolarización total”. Las primeras dos propuestas están adheridas a la Escuela Austríaca, con la que Milei se identifica abiertamente. Argüero agrega que Milei prioriza las libertades individuales y, aunque no plantea una desaparición total del Estado, sí quiere reducirlo a su función básica de garante de la seguridad.
Está claro que Milei representa un quiebre con el statu quo económico, y eso atrae a muchos votantes. Ricardo Forster, profesor titular en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, resalta que debido a su empobrecimiento hay mucho desconcierto en las clases medias, y miedo a que su situación empeore. Subraya que «Milei, en su discurso explosivo y ultraliberal, identifica al Estado como el culpable, y canaliza las emociones de dichos sectores poblacionales”.
Forster también destaca el rol que han jugado los medios de comunicación: «Son bocinas de figuras sensacionalistas como Milei, además de que tienen un interés económico en las propuestas que él plantea”.
Un último factor es el panorama político en el que se desenvuelve el pólemico libertario, con una izquierda que para Forster no se han renovado. «En el pasado, la izquierda significaba cambio y subversión, ahora, en Argentina y otros países, es la derecha quien está juzgando ese papel. Esto atrae a los jóvenes, que con frecuencia se sienten lejos del sistema tradicional de representación política.”
Y los jóvenes son, de hecho, gran parte de la base popular de Milei. En unos pocos meses veremos si su popularidad era sólo circunstancial, o si realmente concretó un movimiento político que lo llevó al Ejecutivo.

Edición de David Silva






