Patricia desapareció en 1992 y recientemente fue encontrada por su familia en un asilo

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Patricia Kopta desapareció hace más de 30 años en Pensilvania, el caso desconcertó a las autoridades, quienes posteriormente la declararon legalmente muerta, sin embargo, recientemente fue encontrada viviendo en un asilo para ancianos en Puerto Rico.

La mujer había sido vista caminando por el norte de Puerto Rico, donde fue llevada como una persona “necesitada” a la residencia para adultos mayores en 1999, según los detalles revelados en conferencia de prensa en Ross Township, donde residió en su momento.

Kopta, conocida como una “predicadora” en su ciudad natal, inicialmente mantuvo su pasado en secreto durante su estancia en Puerto Rico, pero a medida que padecía demencia, empezó a revelar detalles, explicó el jefe adjunto de Policía.

En el 2022, un trabajador social de la residencia tenía información suficiente para alertar a las autoridades de su país sobre la mujer, que ahora tiene 83 años. Una prueba de ADN fue la que confirmó su identidad.

¿Cómo llegó Patricia hasta Puerto Rico?

Antes de casarse, solía ir de vacaciones a Puerto Rico con sus amigas, recuerda su hermana Smith. “Le encantaba el mar, la playa, el Sol cálido.

También señaló que dejó su trabajo en la empresa de vidrio después de 10 años debido a migrañas que los médicos atribuyeron al estrés. Entonces consiguió empleo como operadora de ascensor. Fue entonces que notaron un cambio en ella.

Poco después, Kopta comenzó a predicar y fue ingresada brevemente en una institución luego de que los médicos le diagnosticaron “delirios de grandeza” y concluyeron que presentaba señales de esquizofrenia. Una vez liberada, siguió predicando hasta que desapareció en 1992. “Llegué a casa una noche y ella simplemente se había ido”, dijo Bob el esposo de Patricia.

La desaparición dejó perplejas a las autoridades y a la familia por igual. La policía llegó incluso a consultar a un psíquico, mientras que Kopta recordó que su esposa mencionó una vez que le gustaría ir a Puerto Rico debido a su clima templado. Así que publicó anuncios en periódicos puertorriqueños, pero nunca obtuvo respuesta.

Pasaron los años sin señales de ella. Obtuvo un acta de defunción unos siete años después de su desaparición. “Pasé por muchas cosas”, contó Bob. “Cada vez que encontraban un cadáver en algún lugar (yo me preguntaba), “¿Es Patricia?.