Antigua civilización nayarita edificó templos para honrar al Sol en el equinoccio de primavera

* Nuevos hallazgos arqueológicos en Coamiles, municipio de Tuxpan, revelan la grandeza prehispánica de esta región

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Edificaciones en Las Tinajas, Coamiles

Reporte Especial.- Recientes trabajos de rescate arqueológico llevados a cabo por el Centro INAH Nayarit en el municipio de Tuxpan permitieron recabar datos significativos sobre la ocupación prehispánica y la sucesión cultural que tuvo lugar en las fértiles tierras aluviales localizadas entre los ríos San Pedro y Grande de Santiago.

Los trabajos de excavación arqueológica tuvieron lugar en el marco de la construcción de la red secundaria de distribución del Tramo “B” del Canal Centenario en la costa central de Nayarit, obra monumental de infraestructura hidroagrícola a cargo de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) y de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA/Dirección Local Nayarit), concretamente a lo largo del eje de trazo proyectado y dentro del derecho de vía del Canal Lateral 27+680 en el ejido de Coamiles, en la zona conocida localmente como “Las Tinajas”, donde a pesar de la recurrente nivelación agrícola todavía es posible observar al menos dos importantes conjuntos arquitectónicos orientados astronómicamente, con montículos de hasta 8 m. de altura.

El mapeo y croquización de estos conjuntos arquitectónicos, así como la recolección de los materiales arqueológicos diagnósticos asociados a cada estructura, permitió corroborar que se trataba arquitectura ceremonial planificada cuya construcción tuvo lugar durante el periodo Postclásico, es decir, durante el momento de apogeo y máxima expansión territorial de la cultura regional Aztatlán (850/900-1350 d.C.).

El arqueólogo Mauricio Garduño Ambriz, responsable del programa de rescate, señaló que las observaciones llevadas a cabo en el complejo arquitectónico “Las Tinajas” en el amanecer del 21 de marzo -fecha del inicio del equinoccio en el hemisferio Norte- permitieron corroborar que al menos uno de estos conjuntos arquitectónicos se planificó y orientó astronómicamente, con la finalidad de registrar la aparición del disco solar por el horizonte oriental, trazando una línea visual de poniente a oriente desde la cima del montículo principal de este conjunto. Esta orientación equinoccial corrobora la importancia que el culto solar desempeñó entre las poblaciones de la zona nuclear costera Aztatlán durante el periodo Postclásico, en el diseño y construcción de sus principales emplazamientos de uso ceremonial.

En este sentido, el arqueólogo precisó que “debemos recordar que dentro del ciclo ceremonial anual el equinoccio de primavera marcaba para estas poblaciones el inicio de los principales ritos de transición o renovación, es decir, de aquellas actividades rituales que tenían lugar entre el periodo crítico de transición entre la temporada de secas y la de lluvias, precisamente entre el equinoccio de primavera y el solsticio de verano, ceremonias que tenían como objetivo propiciar la llegada de las nubes pluvíferas del oriente, elemento esencial para garantizar la obtención de buenas cosechas”.

Por otro lado, los sondeos controlados realizados a lo largo del eje de trazo del canal lateral proyectado permitieron confirmar la existencia de depósitos arqueológicos bien estratificados, es decir, de una sucesión ininterrumpida de capas de suelo de origen cultural, ordenadas cronológicamente. De esta manera, fue posible identificar diversos artefactos -principalmente fragmentos de vasijas cerámicas, de figurillas y de desechos de obsidiana- representativos de por lo menos cinco fases de ocupación dentro de la historia prehispánica regional, cubriendo un rango temporal de por lo menos trece siglos, desde el inicio de nuestra era hasta mediados del siglo XIV.

Asociados al complejo arquitectónico “Las Tinajas”, que fue construido y estuvo en funcionamiento a lo largo de la ocupación Aztatlán (850/900-1350 d.C.) del periodo Postclásico en el sitio, fueron recuperados en superficie un cascabel globular de cobre, un pendiente circular con perforación transversal y una placa tabular de piedra verde -probablemente manufacturada en jadeíta procedente del valle del río Motagua, Guatemala-, materiales que eventualmente serán analizados en el Instituto de Física de la UNAM, con la finalidad de determinar su composición elemental y su origen geológico.

El conjunto artefactual recuperado en campo será restaurado, investigado, catalogado y registrado de manera oficial en las instalaciones del Centro INAH Nayarit. Con la información generada a partir de las investigaciones de campo y de gabinete eventualmente será posible enriquecer los guiones científicos y museográficos tanto del Museo Regional de Nayarit como del Museo Comunitario de Coamiles, en beneficio de la identidad y la cultura regional.

Finalmente mencionaremos que la ejemplar colaboración institucional entre la SEDENA, la CONAGUA y el Centro INAH Nayarit con motivo de la construcción del Canal Centenario en la costa central de Nayarit ha permitido a la fecha modificar y reubicar el trazo original de cuatro importantes canales de irrigación, en beneficio de la conservación y protección del patrimonio arqueológico estatal.