Desde hace un mes que Silvia, nayarita que radicaba en Ucrania, comenzó a documentar su día a día en medio de bombas, armas de fuego y amenazas por parte de Rusia, país que invadió el lugar donde ella vivía.
Hoy 16 de marzo, será emblemático en la memoria de ella y su familia, porque es cuando por fin llegó a su país, a su casa y abrazó a su familia, aunque su esposo se haya quedado en Ucrania, para servir a su país. Desde aquí, ella narra lo que está sucediendo:
«Es una guerra y se tiene que decir con todas sus letras, están destrozando el país y es un guerra lo que está prácticamente en ese avión, fuimos testigos de esa guerra y que no se minimice, anoche deporte que era una bomba, es algo muy feo».
La travesía la tuvo que hacer sin su esposo, que se tuvo que quedar en la guerra sin opción. Pese a ese dolor y angustia, ella y su hija ya están con los suyos, ayudadas por el Gobernador Miguel Ángel Navarro.
A partir de este momento su futuro es estar bien ella psicológicamente y buscar trabajo para seguir saliendo adelante, mientras espera buenas noticias de un posible regreso de su esposo. Además, nos dice cuáles son sus primeros intereses al llegar:
«Primero disfrutar a mi gente y a mi familia, mi esposo se quedo el me decía que que iba a hacer como me va a ayudar, preocúpate por estar bien. Él no puede salir de Ucrania y yo pues a buscar trabajo y la manutención de la casa».
Silvia agradece las oraciones de las personas, ella es creyente y afirma que Dios la trajo en sus brazos. Su trayecto fue una semana completa viajando para salir de la ciudad, hoy ya duerme en Tepic, donde el mariachi, la celebración y la fiesta de su familia reemplazaron por completo al de las bombas, disparos y sentimientos de miedo.
Hoy, la hija de Silvia ya no volverá a oler pólvora no a llorar por el estallido de un arma, solo verá amor y estará ella y su mamá a salvo





