Es la cola de una ballena la que puede ayudar a quienes las han estudiado por años a reconocerlas. Se sabe que hace más de dos décadas, una ballena que ahora es conocida como la CRC-10724 sobrevivió al ataque de una orca, dejándola con algunas marcas en su cola.
En días recientes, fue a través de las redes sociales donde se dio a conocer que CRC-10724 fue fotografiada en el año 1985 en las costas de Nayarit y en el 2020 en los Cabos, los investigadores lograron reconocerla por su cola.
Astrid Frisch Jordán, Presidenta de Ecología y Conservación de Ballenas habla sobre este fenómeno y la peculiaridad que tienen para ser reconocidas:
«En la parte ventral o de abajo de la cola tiene un patrón único de coloración que va de completamente blanco a completamente negro y esto junto con la forma de la cola, la hendidura central o las marcas que tiene pues es como si fuera la huella digital de la ballena, entonces los investigadores lo aprovechamos para identificar a los individuos de esta población».
La ballena jorobada antes de una inmersión levanta su cola y es ahí cuando aprovechan para fotografiarlas. La A.C. Ecología y Conservación de Ballenas, tiene al menos 3 mil identificadas y una base de datos de más de 8 mil fotografías que se comparten con otros investigadores para conocer la trayectoria que estas toman al retirarse de las costas nayaritas.
«Lo más al sur es hasta Centroamérica en Nicaragua, Costa Rica, el Salvador, y después tenemos otras ballenas que se alimentan en California Oregón y Washington, una que otra va a Alaska y otras que han ido hasta Rusia, entonces si son grandes viajeras y no todas siguen el mismo patrón», advierte la experta.
Desde 1985 se han tenido 28 avistamientos de CRC-10724 ha decir de la página de internet Happy Whale que identifica a estos cetáceos por las marcas únicas de sus colas.






