El martes se cumplió la sentencia de muerte en contra de Ernest Lee Johnson en la prisión de Bonne Terre en Misuri acusado de asesinar a tres personas con un martillo durante un robo en 1994.
Incluso el mismo papa Francisco había pedido clemencia contra el condenado así como activistas y políticos pero nada convenció a las autoridades judiciales para quitarle la vida a este hombre por sus crímenes.
De acuerdo al abogado del reo, Jeremy Weis, el Tribunal Supremo rechazo la petición de suspnder la ejecución debido a su discapacidad intelectual, pero la autoridad rechazo la petición debido a que los recuerdos del crimen que tiene Johnson permiten afirma que era capaz de planear, crear una estrategia y solucionar problemas, lo supone una inteligenca superior a la media.
Johnson fue ejecutado por inyección letal el martes.

“Lo siento mucho y tengo remordimiento por lo que hice. Quiero decir que amo a mi familia y amigos. Estoy agradecido por todo lo que hizo mi abogado por mí. Ellos me hicieron sentir amado como si fuera su familia. Los amo a todos. Para todas las personas que han orado por mí: les agradezco desde el fondo de mi [corazón]. Amo al Señor con toda mi alma y corazón. Si soy ejecutado, sé que iré al cielo, porque le pedí a Dios que me perdonara. Con respeto, Ernest L. Johnson”.






