Un estudio publicado la semana pasada en la revista de la Asociación Médica Estadunidense indica que el 36% de un grupo de 214 pacientes chinos observados por médicos tuvieron síntomas neurológicos como la pérdida de olfato, neuralgias, convulsiones y accidentes cerebrovasculares.
De igual forma, un artículo del New England Journal of Medicine, la revista médica estadunidense más prestigiosa, señala que médicos franceses estudiaron a 58 pacientes con coronavirus y comprobaron que la mitad de ellos estaban desorientados o agitados.
“Todo el mundo dice que es un problema de respiración, pero también afecta a lo que más nos importa: el cerebro«, dice el jefe del departamento de neurología de la universidad de California en San Francisco, S. Andrew Josephson.
Los virus pueden afectar el cerebro sobre todo de dos maneras, explica Michel Toledano, neurólogo en la Mayo Clinic en Minnesota.
La primera ocurre por el inicio de una respuesta inmunitaria anormal llamada tormenta de citocinas, que provoca una inflamación del cerebro denominada encefalitis autoinmune.
La segunda se produce por una infección directa del cerebro, una llamada encefalitis viral. El cerebro está protegido por la barrera hematoencefálica, que se encarga de bloquear las sustancias intrusas, aunque en ocasiones puede fallar y dejar pasar alguna.






