Una mujer bombero, quien colaboró en el rescate de la bebé arrojada de una altura de tres metros y que quedó atorada entre muros de un inmueble de la alcaldía de Iztacalco, decidió amamantar a la menor para salvarle la vida.
Eloísa Quijano, con 19 años de experiencia como paramédico, explicó que su instinto fue la que la orilló a amamantar a la bebé durante el trayecto al hospital pediátrico de la alcaldía, donde sería atendida la bebé, que de acuerdo a los primeros reportes tenía 24 horas de nacida.
El personal de la ambulancia notó que la frecuencia cardiaca de la recién nacida era muy baja y Eloísa sospechó que no había ingerido alimento desde que nació, por lo que comenzó a amamantarla.
“La bebé aceptó la leche perfectamente bien, fueron unos seis milímetros y empezó a agarrar color en su carita. Nunca me había pasado, pero no lo pensé, fue mi instinto maternal porque el ayuno también es una causa de muerte de los bebés, explicó Eloísa.






