El pasado lunes 23 de diciembre, el Gobierno Mexicano denunció una excesiva vigilancia armada de parte de las autoridades de Bolivia a las sedes diplomáticas mexicanas en ese país, y así comenzó la tensión entre ambas naciones.
México había dado asilo político al expresidente Evo Morales, y posteriormente, reveló el titular de la cancillería, Marcelo Ebrard, se dio asilo a nueve ex funcionarios y políticos afines a Evo Morales en las instalaciones de las embajadas y consulados de México en Bolivia.
La Fiscalía General de Bolivia emitió órdenes de detención contra dos exministros del gabinete de Morales asilados por México: Juan Ramón Quintana Taborga, exministro de la Presidencia y uno de los hombres fuertes de Morales; y Wilma Alanoca Mamani, exministra de Cultura y Turismo.
Nicolás Laguna, exdirector de la Agencia de Gobierno Electrónico y Tecnologías de Información y Comunicación, también tiene orden de aprehensión por cargos relacionados con la presunta manipulación del recuento de votos del 20 de octubre.
En la embajada también se encuentra Javier Eduardo Zavaleta López, exministro de Defensa; el exgobernador de Oruro, Víctor Vásquez; así como el excongresista Héctor Enrique Arcé Zaconeta.
También está el exministro de Minería y Metalurgia, Félix César Navarro Miranda; el exviceministro de Desarrollo Rural y Tierras, Pedro Dorado; y el exministro de Gobierno, José Hugo Moldiz Mercado.
«Tenemos nueve personas que solicitaron asilo, de los cuales también solicitamos los nueve salvoconductos. Ya han salido otros», explicó el canciller Ebrard este jueves luego de anunciar que llevará a la Corte Internacional de Justicia de las Naciones Unidas el asedio de las fuerzas armadas de Bolivia a las embajadas mexicanas en ese país.
«Ni aún en los peores momentos de los golpes militares de los años 70 y 80 se puso en riesgo la integridad de las instalaciones de las embajadas de México o de sus residencias», dijo Ebrard.






