Una mujer en Argentina encontró lo que creyó era un gatito abandonado en unas cuevas y decidió adoptarlo y llamarla “Tito”, pero conforme creció el felino comenzó a cambiar drásticamente su fisionomía como su talla hasta que descubrieron que se trataba de un puma jaguarundi.
Todo comenzó cuando Florencia, acompaño a su hermano a pescar cerca de Tucumán Argentina, y escuchó maullidos en unas cuevas cercanas y al inspeccionar, encontró a dos felinos bebés a los que nombró como Dani y Tito; Dani no sobrevivió pero Tito sí.
Pasado el tiempo, el felino comenzó a cambiar su fisionomía drásticamente y ante el suceso, Florencia la dueña, decidió llamar a la Fundación Argentina de Rescate Animal, quienes le confirmaron que se trataba de un puma yaguarundí.
El animal fue llevado a un refugio y después será llevado a una reserva en donde recibirá cuidados.







