Una joven de 19 años fue mantenida en cautiverio por 10 años en Inglaterra. Sus padres la sacaron de la escuela cuando tenía nueve años para educarla desde casa, debido a que aparentemente sufría una discapacidad no especificada; desde entonces, nadie la volvió a ver.
Tras la denuncia de un vecino, encontraron a la adolescente en un estado de perturbación en casa de sus padres, donde estuvo privada de su libertad, sin recibir atención médica u odontológica.
La joven ya se encuentra en atención de psicólogos y psiquiatras.
Los padres fueron acusados de negligencia de menores y posteriormente arrestados, aunque ya recuperaron su libertad bajo fianza, mientras continua la investigación del caso.






